Redacción Deporpress | Partiendo de la base de que el Mallorca es un claro aspirante al ascenso, lo visto este jueves en el Heliodoro no ha sido sino la clara muestra de dos equipos que se han ofrecido más respeto de lo esperado. Siempre bajo el claro dominio del Tenerife que creó las ocasiones más claras delante de la meta de Roberto Santamaría.
Hubiera sido idílico iniciar el otoño con una nueva victoria y emular el registro de Cervera, entrenador al que nunca se le reconoció como merecía haber devuelto a los isleños a la Segunda División. Pero la falta de puntería (y eso que Martí puso toda la artillería desde el inicio), se hizo evidente y el gol no madrugó para presentarse en plena semana laboral. Ni con Choco, ni con Jouini durante los últimos compases del juego.
Pese a todo y, por encima de todos, un nombre: Amath Ndiaye. Un acierto de Alfonso Serrano que imprime un plus de calidad y velocidad al grupo. Rápido, técnico y endiablado dentro del área, si tuviera gol sería titular en su equipo de origen, el Atlético de Madrid. La habilidad del director deportivo propiciaron que el africano vista la blanquiazul durante la temporada. Un acierto que dará muchas tardes de gloria y algún que otro titular deportivo nacional. Suyas fueron las acciones más explosivas y alguna que otra aportación a Lozano que no tuvo su noche. La misma en la que Moutinho regresó a la isla tras su paso, medio año, por la capital tinerfeña y donde Martí se quedó sin escribir en su libreta una victoria ante el equipo que lo hizo crecer como futbolista.