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La vida en un minuto

Por @josefelipem

Óliver Kahn tenía tantos admirados como detractores. O quizás tenía más de lo segundo, pero su imagen de rodillas, con la cabeza en el césped, tras recibir el segundo gol del Manchester United conmovió a todo el universo futbolístico. El mediático colegiado Pier Luigi Collina trató, sin éxito, de levantar al fornido portero del Bayern, cuyas facciones intimidaban y su bravuconería desquiciaba a los aficonados rivales, pero Kahn nose levantó. No pudo.

El Bayern Múnich acababa de perder ante el Manchester United de la forma más cruel posible, encajando dos goles en un minuto de una final de Champions League que se había disputado en el Camp Nou. Realmente todos esperaban que el FC Barcelona fue uno de los equipos presentes en aquella gran final de 1999, porque se jugaba en su estadio al coincidir con su centenario, pero a los barcelonistas le tocaron en suerte, en mala suerte, aquellos dos equipos llamados a tocar el cielo o el infierno. Y así fue: los catalanes quedaron eliminados en la fase de grupos.

El grupo D de aquella Champions sí era un auténtico grupo de la muerte. Encuadrados junto a FC Barcelona y Brondby, ambos conjuntos empataron a dos en Inglaterra y Alemania. El United se convertiría en el coco de los clubes italianos en aquella edición, pues eliminó posteriormente a Inter de Milán y Juventus en tiempos en los que el fútbol italiano daba sus últimos coletazos como una de las mejores ligas del Continente, aquella en la que los mejores jugadores del planeta querían ir a jugar. El Bayern tuvo un camino más sencillo, eliminando a sus compatriotas del Kaiserslautern, que también daba sus últimos coletazos de grandeza, y el siempre presente Dinamo de Kiev ucraniano con Shevchenko a la cabeza, máximo goleador de aquella edición y verdugo del Real Madrid.

Eran dos equipazos. Los ingleses contaban en sus filas con David Beckham, Peter Schmeichel y una delantera temible compuesta por Dwight Yorke y Andy Cole, pero los alemanes no le iban a la zaga. Lothar Mathaus se resistía a la retirada, y ejercía por delante de la defensa, capitaneada por jugadores como Markus Babbel o Sami Kuffour. Effenberg ponía la magia en el centro y un grandullón de casi dos metros, Carsten Jancker, trataba de convertir en gol todo lo que pasaba por sus botas y su cabeza. La portería, con el mencionado Kahn, no podía estar mejor cubierta.

Mario Bassler, Súper Mario, que había sido fichado años antes del Werder Bremen, otro antiguo animador de las competiciones europeas, había puesto el 0-1en el minuto 5, tras sacar una falta que Schemeichel vio pasar hasta dentro de su arco. A partir de ahí, destrucción, defensas infranqueables y la sensación, a cada minuto que pasaba, que el Bayern iba a volver a levantar una Copa de Europa. La entrada de Teddy Sheringham, que sería decisiva, pareció espolear a los muniqueses. Ottmar Hitzfield introdujo en el campo a Mehmet Scholl, un talentoso jugador muy ofensivo, que pudo poner el 0-2 en una acción en la que su disparo acabó en el poste. El Manchester, que también había contado con la participación de Solksjaer, al que Álex Ferguson había metido en el campo en la segunda parte, iba descaradamente al ataque, pero el Bayern había optado por no meterse atrás.

Así llegamos al minuto 91, con los aficionados del Bayern celebrando el título. David Beckham saca un córner, la defensa alemana despeja el balón, que le llega a Ryan Giggs, que conecta un disparo que finalmente es desviado Sheringham, poniendo el empate a uno en el marcador. El Bayern quedó en estado de shock, solo así se explica que, solo un minuto después, otro córner sacado por Beckham nuevamente, fuera peinado por Sheringham, acabando en la bota de Solskjær, que no perdonó. 2-1 y la copa para Manchester. Nadie de los allí presentes, tampoco de los que veían el duelo por televisión en sus casas, se lo podía creer.

La Champions en la que participaron tres clubes españoles, Real Madrid, FC Barcelona y Athletic Club, la que llegó después de la séptima del conjunto madridista, se convirtió en la del minuto histórico, para unos el de la gloria, para otros el peor recuerdo deportivo de sus vidas, pasando a los anales del fútbol como una de las finales más dramáticas jamás disputadas. Curiosamente, la imagen que ha quedado en el  imaginario colectivo no es la de ninguno de los dos goles, ni siquiera de la celebración del United, sino la del portero que, aunque no lo pareciera nunca, era humano.

¿Qué pasó después?

Con aquel título, el Manchester United ponía fin a una sequía de 31 años sin levantar una Orejona. EL Bayern se tomaría la revancha solo dos temporadas más tarde, ganando al Valencia en San Siro, siendo Óliver Kahn decisivo ya que el duelo se decidió en la tanda de penaltis. ¿Qué pasó con el portero? Se retiró en el Bayern y sacó el título de entrenador, pero se dedicaría a ser comentarista de distintas cadenas, además de escribir tres libros, dos de ellos acerca de su carrera deportiva, y a crear una fundación para ayudar a los más pequeños.

La ficha

Manchester United: Schmeichel, Gary Neville, Stam, Johnsen, Irwin, Giggs, Butt, Beckham, Blomqvist (Sheringham, min 67), Cole (Solkjaaer, min 81) y Yorke.

Bayern Múnich: Kahn, Matthäus (fink, min 81), Babbel, Kuffour, Linke ,Tarnat,Jeremies, Effenberg, Basler (Salihamidzic, min 89), Jancker y Zickler (Scholl, min 71).

Goles: 0-1, min 5: Basler. 1-1, min 91: Sheringham. 2-1, min 93: Solskjær.

Árbitro: Pierluigi Collina. Mostró tarjeta amarilla a Steffan Effenberg.

Incidencias. Partido disputado el 26 de mayo de 1999 en el Camp Nou de Barcelona, ante 90.045 espectadores.

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