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Autocrítica olímpica

Por @AleixValero

Aunque el cuerpo también pide hablar de la decepción sufrida el sábado pasado en el debut en esta Liga 1|2|3| del CD Tenerife, el paso atrás dado después de las sensaciones transmitidas durante la pretemporada y, lo que es peor, la idea de que el equipo esté más que verde y no maduro como uno pensaba o quería pensar, es inevitable dedicar las líneas de este lunes al acontecimiento deportivo por antonomasia, a la cita olímpica de cada cuatro años.

Reconozco que después de los primeros días de competición era bastante escéptico incluso con la posibilidad de que se llegaran a las 15 preseas (palabra que seguramente no escribamos ni pronunciemos ya hasta dentro de cuatro años), y que, por tanto, las 17 conseguidas son un número más que aceptable, sobre todo teniendo en cuenta el escenario económico entorno al deporte. Obviamente no al profesionalizado al máximo como el fútbol el baloncesto, o las grandes figuras como Rafa Nadal, sino con aquellos profesionales de cuyos deportes nos volvemos todos unos expertos por un par de semanas y nos quedamos pegados, extasiados, a los televisores vibrando y empujando con ellos como si no hubiera un mañana.

En el espectro local Sergio Rodríguez brilló con luz propia al colgarse la medalla de bronce de baloncesto, en un partido por el tercer y cuarto puesto en el que junto a Pau Gasol (otra leyenda) tiró del carro de España. Eli Chávez ya es indiscutible y referencia con las guerreras de balonmano, mientras que Alicia Cebrián (vela) y Andrés Mata (halterofilia), tuvieron una presencia más testimonial, pero de enorme mérito. Al igual que Vicente Hernández en el triatlón, que seguro que dentro de nada será un nombre muy importante a nivel internacional. Todos firmaríamos ser olímpicos por una vez en la vida.

Eso sin tener en cuenta otros tantos nombres más anónimos y que también estuvieron en Río 2016. Entrenadores, asistentes, árbitros, fisios… Ojalá la representación canaria y tinerfeña para Tokio 2020 sea incluso mayor. A falta de apoyos institucionales para los deportes minoritarios o con menos tirón mediático entre los seguidores y, por supuesto, la prensa, mi reconocimiento hacia ellos es exponencialmente mayor.

Por la parte que me toca y nos toca en Deporpress, nuestro compromiso es estar más cerca de nuestros deportistas, de nuestros atletas, de nuestros técnicos, fisioterapeutas y árbitros. Es una tarea que apuntamos y cuyo déficit espero sepamos resolver, pidiéndoles perdón si el trato no ha sido hasta el momento con el altavoz adecuado. Muchas veces nos perdemos en el fragor del día a día, en las referencias del Tenerife o el Iberostar, o los éxitos de deportes de masas o que nos tienen mal acostumbrados al éxito, que por supuesto merecen ese seguimiento, pero olvidamos el sacrificio diario de otros tantos anónimos. A veces los medios son los que son y el tiempo el que es, pero desde aquí nuestro compromiso y firme voluntad de que tengan un escaparate por el que asomar.

A todos ellos nuestro agradecimiento por hacernos vibrar en sus triunfos y esfuerzos, y llevar el nombre de las islas por todo el mundo.