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Fernando Rivas, Carolina Marín y su homenaje a los olvidados

Ocurrió tras la finalización del primer set. Carolina tenía el partido dominado, con su clásica soltura dentro de la pista, hasta que su rival, la india Pusarla Sindhu logró mantener la calma y esperar a darle la vuelta. Así fue y Sindhu llegó antes a los 21 puntos en el primer juego. La andaluza, resignada, acudió a la esquina para tomar un respiro y escuchar a su entrenador Fernando Rivas. En ese instante, lo habitual es mirarla a los ojos y darle en el menor tiempo posible cuatro claves tácticas para ganar el segundo set. Un tradicional «sube más a la red y ataca» o «no arriesgues demasiado jugando al fondo». Pero Rivas, el entrenador que ha hecho de Carolina Marín a la mejor jugadora del mundo, está hecho de otra pasta.

[quote align=»right»]Este es un homenaje a los olvidados. A los deportes a los que los españoles tomamos como un hobby más que como un esfuerzo profesional

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«Acuérdate cuando llegaste a la Blume con 14 años. Una niña de tan solo 14 años me dijo lo que quería ser: este es tu sueño. Esa niña de 14 años confía en ti. Esa niña sabe cómo ganar y lo hace con disciplina. Y ese deseo que tú tienes es más fuerte que tú».  En 30 segundos y mientras la jugadora le pedía espacio para tomar un poco de aire, escuchamos la mejor lección de coaching de los Juegos Olímpicos. Carolina volvió a la pista y ya no se volvió a saber más de Sindhu. Por mucho que lo intentara, la niña de 14 años, con diez aniversarios más a su espalda y un sueño más fuerte que ella, se mostró intratable hasta que logró el oro.

En España, el badminton es uno de esos deportes a los que no le damos importancia. Tan poca que cuando pasamos por su pasillo en una tienda de deportes, lo único que nos llama la atención es el volante de plumas (que por supuesto llamamos pelota porque no tenemos ni idea). En Asia, jugar a esto, como al squash o ajedrez es una religión. Tal es así que Carolina Marín se ha convertido en la primera mujer no asiática de la historia en conseguir el oro en unos Juegos. En aquel continente sería multimillonaria y tendría un nombre en una gran avenida, pabellón y terminaría siendo Ministra. En España, pasado mañana, seguirá siendo desconocida hasta que la televisión vuelva a refrescarnos la memoria.

Este es un homenaje a los olvidados. A los deportes a los que los españoles tomamos como un hobby más que como un esfuerzo profesional. El speech de Rivas es la declaración más maravillosa jamás escuchada de lo que suponen diez años de trabajo constante con más de siete horas diarias. Con dietas estrictas, sin poder salir de marcha, mirando de reojo los caprichos que cualquier humano desea sobre su mesa. El oro de Marín es el oro de los halteras, de los luchadores o del esgrima. ¿Me dice usted el nombre de algún deportista español que haya participado en uno de estos tres deportes? Hoy quizá lo recuerde con dificultad. Mañana su cerebro estará programado para otros términos: pelota, falta, tarjeta, penalti, Messi y CR7.

Gracias Fernando por recordarnos, a los que amamos el deporte, cuán difícil es llegar a ser. Gracias por esas palabras. Por esta declaración romántica para conseguir un objetivo. Visión obligada en colegios y clubes a niños y adultos. Gracias Carolina por situar a España en el punto de mira del badminton. Seguiremos sin jugar aquí posiblemente. Pero a presumir de lo tuyo no nos ganará nadie.