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Cumpla, señor Concepción

por @juanjo_ramos

Se acabó lo que se daba. En línea con la decisión que tomé, aceptando una recomendación de los que me quieren, no quise formar parte del mes de campaña electoral en el CD Tenerife. No me mojé opinando sobre los distintos pasos de las tres candidaturas. Tampoco lo hice con anterioridad. Guardo silencio al respecto desde el mes de noviembre aproximadamente y tampoco voy a romper esa norma autoimpuesta en este artículo. Sí lamento las formas, la ausencia de debates constructivos y la falta de respeto a los profesionales que he leído y/o escuchado en estas alocadas semanas de verano. Pero poco más.

Los que me conocen no tendrán dudas sobre mi postura: ninguna de las tres opciones representa lo que yo creo que necesitaba el club. Pero ha ganado Miguel Concepción. Y lo ha hecho de una forma tan aplastante que convendría que la tuviéramos en cuenta. El Tenerife, aunque sea nuestro equipo, es también una SAD. Funciona como tal y para cambiar las cosas hay que aceptar las reglas: reunir más acciones que nadie para gobernar una nave, la blanquiazul, que significa tanto para todos.

Supone pues una enorme responsabilidad. No basta con palabrería barata ni cuatro ideas de corta y pega. Tampoco con gritar más fuerte, amedrentar, condicionar o vetar. Se trata de gestionar y de acertar. Por eso, le pido a Miguel Concepción que CUMPLA. Ha prometido reformar la Ciudad Deportiva, abrir la Fundación y, sobre todo, un proyecto deportivo ambicioso que no deje la cantera aparcada en un lado. Si olvida sus propuestas de campaña, estará engañando a quienes le apoyaron. Pero también a los que no que se consideran fieles tinerfeñistas. Es el presidente de todos. Por eso, debe también acercar el club a la gente. Algo que él mismo ha reconocido en esta campaña que es tarea pendiente. Y tanto.

En esta Isla falta identificación con el Tenerife. Es verdad que los resultados van delante en la conquista de los feligreses blanquiazules. Pero la entidad tiene mucho margen de mejora en la afluencia al Heliodoro y en el cariño que puede y debe ganarse. La comunicación, que ha mejorado mucho en las últimas temporadas, debe dar otro paso adelante, modernizándose y apostando definitivamente por un contacto directo y valiente con sus seguidores.

El día de partido debe convertirse en una fiesta que vaya más allá de los 90 minutos, los productos del club tienen que satisfacer a los hinchas y las gradas deben recuperar el ambiente de las tardes más gloriosas. Para ello, acertar con la campaña de abonos es básico. Premiar la fidelidad de los abonados ha de ser la primera piedra. Marketing. Puro y duro. Una carencia alarmante en este Tenerife.

Y queda el proyecto deportivo. Concepción nos debe a todos un Tenerife ganador. Humilde porque lo superan muchos rivales en presupuesto, pero capaz de mirar a la cara de los más ricos y competir con ellos. Sin miedo a pronunciar la palabra ascenso, aunque eso no conlleve una obligación.

En definitiva, el presidente de las luces y las sombras en estos diez años nos debe un club mejor. Uno del que sentirnos orgullosos. Toca dejarle trabajar, a él y a sus profesionales. Sin tácticas de guerrillas para enfangar el ambiente. Pensando todos, insisto en el todos, en el bien del club. Vigilaremos, eso sí, su camino. Las más de 84.000 acciones que sustentan a Concepción le dan legitimidad. Pero no libertad para cualquier cosa. Las acciones son suyas, el cariño por el Tenerife es de todos. Cumpla. Nos lo debe.