Redacción Deporpress | Miguel Concepción Cáceres nació el 30 de noviembre de 1953 en La Palma. Está casado y es padre de dos hijas. Considerado como uno de los empresarios de mayor éxito de Canarias, desde los 14 años se tuvo que poner a trabajar para poder alimentar a su familia. Su lema siempre ha sido «Luchar, luchar, luchar y jamás darse por vencido». Ahora, 62 años y después de atravesar los años profesionales más difíciles de su vida, renace con más fuerza que nunca para reflotar su holding empresarial y continuar al frente del Club Deportivo Tenerife.
El 15 de febrero de 2006 fue una fecha especial para él. Aquel día se sentó, por primera vez, en el asiento más importante del CD Tenerife. Tras unas elecciones sin contestación y una reunión organizada previamente por Paulino Rivero (el bautizado luego como Pacto de El Sauzal), Concepción accedía a la presidencia. Desde entonces, diez años marcados por los recortes, la rebaja de la deuda y proyectos austeros con el premio de un ascenso a Primera con Oltra y varios sinsabores después descendiendo a Segunda y una categoría más abajo después. Fue Cervera quien sacó al equipo del ostracismo, regresando de nuevo a la categoría de plata.
En un principio su intención no era la de continuar, pero diversos factores y el apoyo político y empresarial de los mayores accionistas (incluido Miguel Ángel Ramírez, presidente de la UD Las Palmas que cuenta con un gran paquete de acciones), le han invitado a seguir el camino que comenzó hace ya una década. El palmero prepara algunas novedades en su nuevo Consejo de Administración y una estructura profesional más moderna en el organigrama interno. Habrá una figura que representará y escuchará a los aficionados, también. Pese a las dudas, el aficionado con menos acciones también ha comenzado a cederle sus Títulos, por lo que podría darse la circunstancia de que el voto silencioso también se decante en su mayoría por su proyecto.
Si hay algo por lo que se le pueda felicitar ha sido por haber sabido rebajar la enorme deuda que tenía el club en este tiempo. A cambio se han sacrificado las posibilidades de haber gastado más en el capítulo de fichajes, pero fiel a su estilo, ahora el Tenerife es un club solvente, pagador y que está a un paso (con la llegada de Martí), de volver a la Primera División.
Lo más positivo de Miguel Concepción, su gestión económica, sobresaliente e intachable y que cuenta con el respaldo económico de los empresarios más importantes de Canarias que siempre han avalado con sus patrimonios personales cuando ha hecho falta liquidez. Y así seguirá siendo si fuera necesario. Algo imprescindible cuando se desea dirigir los designios de un club de estas características. Lo más negativo: no haber sabido gestionar en los momentos más importantes la posibilidad de abrir la hucha para reforzar con garantías al equipo. Lo que provocó los descensos deportivos.