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Un caballero llamado Ricardo León (29-5-16)

Ricardo se marcha del equipo en el que ha vivido los mejores momentos de su vida profesional. Y lo hace como solo es capaz de hacerlo un tipo como él: con respeto, profesionalidad y compromiso. Ricardo (y esto lo pueden confirmar cualquiera que haya convivido esta temporada dentro del vestuario), jamás levantó la voz. Ni antes ni después. No ha jugado todo lo que hubiera querido, y sin embargo ha sido siempre el primero en esforzarse en cada entrenamiento, en animar al resto en los momentos más difíciles. Y ese trabajo, sucio, feo, es de los más complicados. Por eso sus compañeros no han parado de agradecerle siempre el apoyo incondicional hacia estos colores siempre en beneficio de todos.

Desconozco a dónde se marcha. Le queda fútbol y en Segunda División cualquier equipo que quiera hacer un fútbol de ataque y pelear por los puestos de arriba se lo va a rifar. Ojalá que así sea y vuelva a disfrutar dentro de un terreno de juego. Ricardo se marcha sin haber recriminado jamás un extra de minutos. Por mucho que le tiraron de la lengua, su respuesta siempre fue la misma: «yo vengo a sumar esté en la posición que esté. Si me toca estar fuera ayudaré en todo lo posible». Así lo ha hecho.

No soy su amigo y creo que no lo he visto desde más de una temporada. Pero le deseo lo mejor porque es un tipo que siempre me ha caído francamente bien. Y al que se le trató injustamente en Asturias. Por eso, Ricardo, Caballero Ricardo, allí donde vayas, mucha suerte. Triunfa. Como futbolista. Porque como persona hace tiempo que lo hiciste.