El ejercicio físico, junto con la alimentación, juega un papel fundamental para llevar un estilo de vida cardiosaludable. Por ello, los médicos siempre “recetan” a sus pacientes ejercicio físico para el control de los factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión arterial, la diabetes y la dislipemia. En los últimos años hemos visto un incremento de personas de cualquier edad que salen a correr a la calle, se apuntan al gimnasio, hacen triatlón o carreras de montaña, y se apuntan en eventos deportivos de cada vez mayor intensidad, todo ello, en muchas ocasiones, sin tener un entrenamiento previo adecuado y sin saber qué estado de salud presentan.
En las últimas semanas, hemos leído noticias tristes de varios deportistas aficionados que han fallecido en maratones y medias maratones. Deportistas aficionados, pero entrenados que durante el esfuerzo presentan una parada cardiaca secundaria a un problema cardiaco no conocido, personas con una esperanza de vida larga que fallecen mientras practican su hobbie. Sabemos que la muerte súbita cardiaca, es un evento que le ocurre a 1/18000/año en deportistas mayores de 35 años y aproximadamente 1/200000/año en deportistas menores de 35 años.
Nuestra obligación, como médicos, es hacer prevención de la muerte súbita relacionada con el deporte, para ello es recomendable realizarse los chequeos médicos pre-participación deportiva, ajustados a la edad, tipo de deporte y al nivel del deportista, con el fin de diagnosticar posibles patologías cardiacas que pueden desencadenar una muerte súbita. En España no existe una legislación que regule los reconocimientos médicos preparticipación deportiva, al contrario que otros países como Francia e Italia donde es obligatorio hacer un control de salud en todos los deportistas con el fin de disminuir en la medida de lo posible la muerte súbita en el deporte.
Todas las personas relacionadas con el deporte, ya sean deportistas, entrenadores, preparadores físicos o médicos deportivos, deben saber reanimación cardiopulmonar básica para poder atender a un compañero que sufre una parada cardiorrespiratoria hasta la llegada de un equipo médico capacitado para la reanimación avanzada. Además, en todos los eventos deportivos se debe de disponer de desfibriladores semiautomáticos que pueden usar personas sin entrenamiento médico específico para revertir arritmias cardiacas y salvar la vida al deportista. Es nuestra obligación concienciar a todo el mundo que siga haciendo ejercicio físico para tener una mejor calidad de vida, pero también es nuestra obligación concienciar a los deportistas que hagan ejercicio con responsabilidad, asegurándose de que no tengan alguna enfermedad silente que les ponga en riesgo durante el ejercicio físico.Hay que hacer ejercicio con cabeza y corazón.
*Alejandro de la Rosa Hernández es Doctor en Medicina Cardiólogo especialista en Cardiología deportiva en la Policlínica Cruz Blanca