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Un mes para sembrar

Por @MaverickGold

Está el tinerfeñismo debatiendo estos días sobre las opciones –escasas- del CD Tenerife de llegar al play-off en lo poco que resta de Liga. En apenas un mes, la Segunda División bajará el telón a la temporada 2015-2016, en la que los blanquiazules han logrado algo que parecía una utopía hace seis meses: ilusionar a su sufrida afición. Esto, que parece suficiente para un club a la deriva en los cursos más recientes, no lo es desde el prisma de la ambición que debe guiar los pasos de una institución como la nuestra, en la que los días de vino y rosas forman parte de un pasado demasiado lejano. Cuando apelamos a la grandeza de este club lo hacemos para recordar las Ligas arrebatadas al Madrid o las noches europeas del Heliodoro, pero obviamos la decadencia de la entidad en el último lustro, con tránsito incluido por la Segunda División B. Que el Tenerife es un club peculiar lo sabemos los que llevamos muchos años narrando sus andanzas por el planeta fútbol. Proyectos más sólidos se han caído por el azar del balón o por la pasividad y torpeza de sus dirigentes, por lo que en este último mes de competición, nos aferramos a lo imposible para creer.

Ese verbo: creer. Tan utilizado cuando las cosas se ponen cuesta arriba, y que ahora forma parte del diccionario birria más a menudo de lo habitual. Parece como si los que no vemos probable el hecho de llegar al play-off fuéramos unos aguafiestas o estuviéramos alejados del deseo de que así fuera. La realidad es que las opciones del equipo de Martí pasan por una especie de heroicidad. Ganar cinco de seis partidos está al alcance de muy pocos, y menos en un final de Liga dónde ganar un partido es una misión de elevada dificultad. Sea como sea, el Tenerife ha demostrado capacidad de superación y unas dosis de compromiso elogiable por parte de este vestuario. Desde fuera tenemos que aplaudir el intento y exigir que para la próxima temporada no se tiren por el retrete las diez primeras jornadas de Liga. Es por ello que ahora se debe continuar sembrando la semilla para que germine en 2017 floreciente y sin toxicidades que la marchiten. Con Martí al mando, y la base de la actual plantilla más un selecto número de refuerzos seguro que las cosas serán diferentes para mejor. Rendirse nunca, pero que la pasión no nos impida ver la realidad.