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Sumar

Por @rondoscutillas

El CD Tenerife sumó otra jornada sin conocer la derrota. La décima nada menos. Algo impensable hace unos meses, cuando me fastidiaba escribir que los rivales nos derrotaban con muy poco. El panorama ha cambiado para bien y, pase lo que pase en los partidos que quedan para terminar el campeonato, nada ni nadie debe quitarnos la alegría de luchar por algo bonito.

La misión es complicada. Sigue el Tenerife a un partido de la ansiada sexta plaza pero, por el camino, hay otro puñado de equipos que comparten el mismo sueño blanquiazul. Puede que la trayectoria actual, en una Liga de tres puntos, no dé para plantar la bandera donde todo el mundo quiere, pero ir al estadio o sentarme delante del televisor con ese cosquilleo positivo era una sensación que echaba de menos. Y que ahora valoro de manera especial.

Pude ver en directo el partido contra el Córdoba. En el lado positivo, me quedo con que el Tenerife, pese a jugar de visitante, llevó el timón del encuentro durante buena parte del mismo. Percibí el miedo en la grada del Nuevo Arcángel y en el banquillo andaluz cada vez que los blanquiazules pisaban el área de Razak. Lástima que el juez de línea viese fuera de juego donde no lo había y privase al grupo de Martí de adelantarse en el marcador en la acción del gol anulado que se traga el portero africano. Con viento a favor, todo hubiese sido más sencillo.

También rescato la buena labor de la línea defensiva, con una pareja de centrales que estuvo colosal, y con un Roberto que no notó la inactividad. El no haber encajado en siete de los últimos diez partidos no es casualidad. Y en choques de este nivel es una garantía. Me sorprendió, negativamente, el flojo partido que hizo el ‘Choco’ Lozano. Ausente. Errático. Sin chispa. Un borrón que empaña parcialmente la imagen de delantero capaz de intentarlo siempre, aunque las cosas no salgan.

La semana también ha dejado otros asuntos. Concepción ha dejado entrever que si tiene que seguir como presidente va a hacerlo. Y Juan Antonio Quintero, el primero en presentar su candidatura para unas hipotéticas elecciones, me ha dejado boquiabierto con su propuesta de sondear a Ronaldinho y Zé Roberto como embajadores del Tenerife. Ninguno de los dos le ha dado nada a este club. Igual es mejor que siga el ejemplo de Zoneros y, puesto a buscar embajador, que lo haga con Cristo Marrero. Un tipo que da nombre a los premios de esta peña de aficionados y que jugó más partidos que Pizzi, Pier o Rommel con la blanquiazul. Que siendo canario y saliendo del filial fue protagonista de un ascenso a Primera y que estuvo en la primera plantilla más temporadas que, por ejemplo, Juanele. Alguien así me representa mucho más que Ronaldinho, Zé Roberto y todos los millones que puedan generar ambos en el disparatado escenario de que acepten ser embajadores de esta entidad.

Este fin de semana toca visitar Montilivi. Aquel Girona menor ante el que estaba casi cantado el ascenso a Primera con el inolvidable grupo dirigido por José Luis Oltra es hoy un rival directo con tanto o más potencial deportivo que el propio Tenerife. Y eso, en una Liga como la Segunda en la que cualquiera puede ganarle a cualquiera, es síntoma de que hay que dejarlo todo sobre el terreno de juego para conseguir crecer de tres en tres puntos. Pese a que la situación en la clasificación invite a encarar la cita ante los catalanes como un todo o nada, no se engañen. Quedan puntos. Y lo importante es sumar.