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No es un espejismo

@MaverickGold

Junio está a la vuelta de la esquina. En estos últimos ocho partidos de Liga se va a definir el futuro del CD Tenerife en la categoría, en la que el grupo de Martí se ha ganado a pulso el respeto y admiración de rivales y expertos en esta Segunda División. Un camino que ha ido apuntalando a base de criterio, solidez y una alta fiabilidad cada vez que compite ante cualquier rival y en cualquier escenario. Ocho partidos pues para apostar claramente por un Tenerife aspirante a todo aunque esté algo rezagado en la tabla, pero con tan solo tres puntos de desventaja sobre las plazas de privilegio de la competición. Al Tenerife le viene ahora un nuevo órdago. Se trata de regresar al Heliodoro el próximo 8 de mayo reforzado en su candidatura al play-off.

Lejos de ser un temor el hecho de actuar como visitante en la doble salida a Córdoba y Girona, el calendario le pone por delante una gran oportunidad para encaramarse al deseado pelotón de equipos que se repartirán las plazas del tercero al sexto. Córdoba, Girona y Elche serán los oponentes en las tres próximas jornadas. Tres rivales directos con nueve valiosísimos puntos en juego y con el temido golaveraje en juego. En la primera vuelta, el CD Tenerife no pudo doblegar a ninguno de ellos, pero tampoco esas escuadras pudieron con los blanquiazules. 1-1 ante cordobeses y catalanes en la isla y 0-0 frente a los ilicitanos en el Martínez Valero. Indudablemente al valor de los puntos hay que añadir el no menos importante detalle de ganar esos duelos particulares que pueden decir estar más arriba o más abajo en la clasificación final.

El Tenerife cuenta además con algo a favor que es intangible pero determinante: la ausencia de presión para llegar al premio del play-off. La Isla respira ilusión y la plantilla rebosa una medida voracidad para continuar sumando puntos y recortando posiciones. Todo lo escrito me lleva a ser optimista a pesar de la evidente dificultad en una categoría en la que ganar cada semana es complicadísimo. Un optimismo mesurado que se puede quebrar en cualquier momento ante un resultado adverso, pero que de momento nos sigue permitiendo confiar en que este final de temporada dibuja un paisaje de satisfacción y esperanza; esa que todos los blanquiazules tenemos por poder optar al premio gordo cuando la Europa futbolística mire hacia la cita continental de la Euro Francia 2016.