Skip to main content Scroll Top

Muñecos vudú

Por @AleixValero

El Tenerife de José Luis Martí acaba de completar una vuelta de campeonato con unos números (35 puntos) que le llevarían a disputar los play off de ascenso a Primera División. Siete partidos sin perder, los cinco últimos sin recibir ni un gol, y la sensación de que, como ha repetido Javi Lara en más de una ocasión, no hay ahora mismo ningún rival que haya sido netamente superior a los nuestros en las últimas semanas, y ya a solo tres puntos de la sexta plaza.

Puede que hasta se nos haga corto el tramo final de la Liga, aunque con diez jornadas por delante y tan solo con un partido de diferencia respecto al play off, el Tenerife sí se puede permitir soñar con pelearlo. Nano ayer mismo al acabar el partido, Suso este lunes… los últimos mensajes de los jugadores, en consonancia con el de Martí, ya es el de hablar descaradamente por mirar hacia arriba. Soñar, ambición, ilusión…son palabras que se repiten dentro del vestuario, y hacia fuera, como un mantra. Por cierto que el capitán también dijo este lunes que si por él fuera renovaría a Martí aunque matizando “que no depende de mí”. Obvio.

Viene todo esto a colación de que, repasando la confección de la plantilla a principios de temporada, y comparándola con la actual, los errores de Alfonso Serrano, léanse Pedro Martín, Tomás Martínez…y ninguno más, y por los que tuvo que aguantar hasta faltas de respeto, merecerían cuanto menos una disculpa por más de uno. Porque no fue él quien decidió no ponerlos a jugar. Con Germán, guste o no, consolidado como central después de haberle cogido el pulso a la categoría, Cristian García de recambio eficiente para el lateral (ha jugado 15 partidos, casi la mitad) y, sobre todo, las incorporaciones de Saúl, Javi Lara y Moutinho en el mercado de invierno, titularísimos los tres, a excepción del suizo portugués por lesión, Serrano y sobre todo Martí nos han permitido salir de la mediocridad. Es justo valorarlo al menos esta temporada, y más en una isla tan dada a la crítica compulsiva y esconder los aciertos del muñeco vudú contra el que descargar frustraciones propias.

No me olvido de las famosas promociones. Es cierto que con ellas ayer se dieron cita 10.369 seguidores, y gracias a su empuje el Heliodoro vibró y pudo celebrar la fiesta de la victoria. Pero no es menos cierto que en el anterior partido en casa contra el Zaragoza, sin promociones, acudieron 10.895. La cuestión es atizar. Cuando el equipo llega a un partido con opciones de enlazar siete sin perder, con cuatro partidos sin encajar un gol, con los rivales elogiando a los blanquiazules, y la posibilidad de acercarse a los puestos de arriba, hay que hacer algo, lo que sea, para clavar más agujas en  el muñeco. Aquello de ver paja en ojo ajeno y no viga en el propio. Mediocres que ni saben ni dejan disfrutar del momento.