Redacción Deporpress | Luis César Sampedro, el entrenador que ha dicho adiós al Albacete Balompié, tuvo palabras de agradecimiento para club y afición. Pero también actuó con naturalidad en su despedida. Fueron palabras sentidas, pero llenas de buenos deseos para el equipo manchego, según recoge 5+eldescuento:
«Vine un 19 de marzo de 2013 y hoy, un 14 de marzo me marcho. Es mi última rueda de prensa, donde he estado tres años que han sido duros y difíciles. Siempre he trabajado con la misma dedicación. Ha habido momentos de alegrías y momentos de decepciones, a las que nos hemos intentado sobreponer. Este año no he podido sobreponerme a esa adversidad, y ante eso solo puedo agradecerle a mi presidente su confianza en momentos duros. He vivido momentos difíciles y el siempre me ha defendido. Quiero agradecer a los jugadores que he tenido durante los tres años, porque sin ellos yo no hubiese alcanzado nada. Yo valgo lo que valen mis jugadores. Trato de guiarles el camino, pero son ellos los que me han hecho estar donde estoy. Quiero agradecer al público en general que me he sentido querido; sé que hay momentos de dificultad y la gente se enfada con el equipo. Siempre me han mostrado su apoyo. Me he sentido y me siento querido, a pesar de que el equipo está mal clasificado.
Llega César Ferrando y creo que el Alba se salvará. Conoce el club, conoce la ciudad y es un hombre de prestigio que ha escrito cosas importantes en este club. El Albacete se va a salvar con él, incluso añadiría que le va a sobrar alguna jornada. Poco más, solo decir que soy un entrenador, un ambulante, un hombre de paso. Nunca acampamos los entrenadores para toda la vida. Cuando llegas a un sitio, o te vas a un sitio mejor o te destituyen. Ser entrenador es un hombre que va de un lado para otro y que, está sometido a la guillotina de los resultados. He estado aquí más de cien partidos, y la he evitado muchas veces, pero al final la guillotina me ha alcanzado. Tengo que aceptarlo con naturalidad. Siempre pasará. Quiero dar las gracias a todo el mundo. Nunca se sabe, ojalá pueda volver algún día».