Por @rondoscutillas
El Tenerife regresó nuevamente al camino de las victorias con el triunfo del pasado fin de semana en el Heliodoro frente al Llagostera (3-1). Se acabó la mala racha que había llevado a los blanquiazules a sumar dos de los últimos doce puntos antes de la visita del club catalán y, ahora, vuelve a abrirse otra vez la opción de construir una serie positiva.
La última jornada en Segunda solo deparó dos triunfos locales, el del Tenerife y el del Alcorcón (ante el colista Bilbao Athletic). El dato no es casual y refleja la igualdad de fuerzas existente en la categoría y lo complejo que resulta ganar. De hecho, nada menos que siete de los once partidos disputados acabaron en empate.
Los blanquiazules no firmaron un gran encuentro e incluso dejaron la sensación, como en su anterior aparición en casa ante el Huesca, de que el gol visitante iba a llegar en cualquier momento. Esta vez, a diferencia de lo ocurrido ante los aragoneses, el equipo de Martí disfrutó hasta de media decena de ocasiones para sentenciar el choque antes de que Suso certificase los tres puntos en una jugada que pudo suponer el 2-2, impedido por la providencial parada de Dani Hernández, y que se convirtió en el 3-1 gracias a la asistencia del guardameta para dejar a Suso mano a mano con el portero visitante tras una galopada de 60 metros.
Antes de que ocurriese todo eso, un canterano, Nano, había labrado la ventaja con la que el Tenerife comenzó a decantar el choque a su favor. Resulta curioso que este chico, que partía en todas las quinielas como el último delantero del equipo cuando arrancó el curso, se haya abierto camino de la manera que lo ha hecho. Su olfato goleador y su eficacia son de las más altas de Segunda e, incluso, ya ha sido capaz de relegar al banquillo al ‘Choco’ Lozano. Lo que hizo Nano ante el Llagostera es una buena noticia, sobre todo, teniendo en cuenta que el punta hondureño se marchará en breve con su selección.
Dejando el nerviosismo de la grada al margen y las dificultades para clausurar los partidos en los que lleva ventaja en el marcador, quiero detenerme esta semana en un aspecto que, a falta de ilusiones tangibles en forma de evidente mejora clasificatoria, me invita a la esperanza de manera inmediata en cuanto a fútbol.
Y es que, tras la entrada de Javi Lara al terreno de juego, el Tenerife tuvo a sus tres refuerzos del mercado invernal juntos sobre el césped. Saúl se ha consolidado como lateral izquierdo y parece indiscutible, Moutinho es de esos futbolistas que posee un cambio de ritmo inusual en la categoría y Lara tiene la enorme virtud de mejorar cualquier balón que le llegue. Los ratos en los tres se asociaron junto a la banda de San Sebastián fueron de lo mejor del partido. Especialmente, porque tienen ritmo para mover la pelota y ofrecerle al compañero una alternativa a esa velocidad que sí hace daño al contrario y que tanto gusta en el Heliodoro.
La conclusión es que Martí, por fin, ya tiene alternativas para jugar a algo diferente a lo que hacía. Incluso si Ricardo es capaz de coger el tono, quizá estemos a tiempo de volver a divertirnos viendo al Tenerife en lo que queda de curso. Espero que el modelo del que vimos algunas pinceladas el otro día no sea un espejismo y se imponga al fútbol de posicionamiento previsible y estéril desplegado como norma. Ojalá y que, a partir de ahora, veamos a un equipo con mucha más agilidad y dinamismo.