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Pier, los despidos y el mobbing

Javier Armas (Director de Comunicación del CDT), Alfonso Serrano (Director Deportivo del CDT) y, Juan Amador (Gerente del CDT), están frotándose las manos desde esta semana. Nunca antes en la historia de las relaciones laborales en una empresa, tres trabajadores se habían encontrado con el aviso de que van a ser despedidos (o relevados de su puesto), por un tercero que ni siquiera sabe si los dirigirá en el futuro. Pero que ya les ha avisado que, sin razón aparente ni por algún motivo que se ajuste a las posibles causas de disolución de su contrato, no seguirán en su puesto de trabajo.

Hace casi dos décadas que terminé mi carrera universitaria pero tengo la inmensa fortuna de seguir vinculado a ella por razones que no vienen al caso. El Derecho del Trabajo ha evolucionado y entre sus últimos avances aparecen continuas referencias al mobbing o acoso laboral. ¿Y qué se supone que es esto? Pues una serie de comportamientos dirigidos a degradar psicológicamente a un trabajador, minusvalorando su capacitación profesional mediante un acoso psicológico continuado. Esto provoca una lesión de la dignidad y de la integridad incluso del trabajador pudiéndose crear incluso un entorno de trabajo hostil, humillante o intimidatorio. Todo puede derivar en graves problemas psicológicos en quienes los sufren.

Quizá no lo sepa, pero Pier ha creado un precedente peligroso en las relaciones laborales de estos tres profesionales. Primero: señalando a tres trabajadores de una empresa de la que aún no es responsable de su dirección. Segundo, anunciando que no continuarán en el cargo. Podrá entonces despedirlos o recolocarlos. Si sucede lo primero (el despido), Javier, Alfonso y Juan estarán en disposición de denunciar por acoso laboral. La primera prueba fehaciente: las entrevistas realizadas esta semana donde Pier confirmaba su decisión, con nombres y apellidos (es decir, habría retroactividad y los señala directamente a ellos tres). Si los recoloca dentro del club, ídem.

Supongamos que los tres no denuncian y son despedido. Habría que esperar a conocer si el club con Pier de presidente asumiría la improcedencia de las resoluciones de las tres relaciones laborales y calcular las indemnizaciones. ¿Alguien las sabe? No, salvo Administración y RRHH del club más los tres profesionales afectados. Eso sí, posiblemente la suma de los tres puede acercarse sin inconveniente alguno al medio millón de euros.

Todo esto es una hipótesis sin conocer en qué situación profesional se encuentran los tres ni cuál es el contenido de sus contratos laborales. Ni siquiera si están considerados como personal de Alta Dirección. Vaya por delante también que Pier no es ningún acosador laboral pero sí que con sus manifestaciones podría incurrir en mobbing. ¿Y la culpa de esto es suya? No. La culpa es de quiénes lo asesoran antes de ser entrevistado o de manifestarse públicamente. Si es que alguien lo hace.

El primer valor en alza que debe tener un dirigente de éxito es el silencio. Sí, posiblemente todos pensamos que los despidos sucederán si el único candidato a presidente del Tenerife se hace con las riendas del club. Y es normal que lo hiciera porque quiere meter a personal de su estricta confianza. Pero no se puede decir a viva voz. Es una mala planificación de quienes asesoran al candidato. Que vas a despedir a alguien si llegaras a presidente nunca se debe decir y menos cuando las leyes amparan al trabajador en este tipo de situaciones.

El consejo de los profesionales siempre es el mismo: primero entra, luego negocia y por último sin hacer demasiado ruido ejecuta tu idea. Pero generar una esfera de malestar social contra tres personas que nos pueden caer mejor o peor o que lo pueden hacer bien o mal en su puesto de trabajo no es lo más positivo. En las redes sociales muchas personas apoyaban la decisión de Pier con los despidos. Luego ¿en qué situación social quedan tres personas que sin quererlo se exponen al linchamiento psicológico?

Se puede hablar de «nueva idea, nuevo programa, nuevo organigrama profesional, «nueva estructura». Puedes decir «primero debo entrar y hacer un valoración general de qué es lo que hace cada persona dentro del club y luego comenzar a trabajar tomando decisiones importantes». Lo más normal en estos casos es negociar una salida con ellos. Pacífica y sin ruidos. Todos tan contentos. Eso o que alguno de los importantes accionistas y empresarios de Canarias con los que cuenta el candidato puedan acogerlos en sus empresas. Lo que demostraría que, efectivamente, Pier cuenta con apoyos sólidos y firmes para dirigir al Tenerife.