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Politécnica de Timisoara

Por @josefelipem

La marcha de Abel al Timisoara recordará a muchos a una eliminatoria de la Copa de la UEFA de hace 25 años en el que el Atlético de Madrid jugó frente a la Politécnica de aquella ciudad. Un equipo, como muchos del Bloque Socialista, en el que sus jugadores no eran profesionales del balón, pero que, cosas del fútbol dejaron fuera de Europa al equipo presidido por aquel entonces por Jesús Gil y Gil.

La Politécnica de Timisoara creció vinculada a la universidad de la ciudad, de la que más tarde se desligaría, por iniciativa de un grupo de estudiantes. Jamás ganó un título de liga de su país, por lo que su principal motivo de orgullo era el de poder ser la ciudad en la que se comenzó a jugar a fútbol en Rumanía, algo que no está del todo claro, y de las eliminaciones europeas de Celtic de Glasgow y Atlético de Madrid, además de un empate, en 1991, frente al Real Madrid. Lo cierto es que la tarde en la que el Atlético de Madrid perdió en Timisoara fue uno de los capítulos que hicieron del conjunto colchonero el Pupas, en un encuentro que pudo verse en toda España.

Según recuerdan las hemerotecas, y no deja de resultar paradójico, la entidad madrileña estaba amenazada de una posible sanción por parte de la UEFA debido a los 38 millones de pesetas que había costado el uruguayo Saralegui para integrarlo en el Atlético Madrileño. Aquello era el menor de los problemas porque el bombo había sonreído a los rojiblancos, que esperaban recaudar unos 100 millones de pesetas solo en bonus por competir en la Copa de la UEFA. Lo segundo no preocupaba a Jesús Gil y lo primero, después de que Ramón Mendoza, entonces presidente del Real Madrid, calificara de esperpento lo sucedió con el fichaje de Saralegui lo solucionó el presidente colchonero llamando “subnormal” al madridista. Así eran los personajes que manejaban el fútbol por aquel entonces.

Tomislav Ivic era el entrenador del Atlético de Madrid. Un técnico que dijo “necesitar tiempo” cuando confundía en la pizarra previa de las alineaciones a Tomás con Toni, entre otras cosas, y que quedaría marcado tras aquella eliminatoria de treintaidosavos de final debido a que en la ida los rumanos se impusieron por 2-0 con goles de Bangou y Popescu en un partido en el que la derrota atlética podía haber sido mayor. Aquella tarde, los Donato, Manolo, Julio Prieto, Rodax o Futre se vieron sorprendidos por un oponente netamente inferior.

Pero quedaba la vuelta en el Vicente Calderón que era la última esperanza colchonera. EL 1-0 final no sirvió para nada más allá de que aquella eliminatoria fuera “la mayor vergüenza” que sufrió Paolo Futre a lo largo de su carrera.

La Politécnica de Timisoara desapareció en 2012 debido a sus problemas económicos y después de cambios de denominación, de ciudad y escándalos judiciales pero, para una generación que creció con el fútbol de los 80 y los 90 aquellos rumanos vestidos de blanco y violeta supusieron una de las sorpresas más grandes que jamás vieron.

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