Antes que nada quiero aprovechar las primeras líneas de mi artículo de esta semana para dar mi más sentido pésame al exjugador del Tenerife, Pier Cherubino por el reciente y doloroso fallecimiento de su madre. Podemos discrepar en todo lo que deseemos cuando hablemos de fútbol. Pero en lo humano siempre debemos estar unidos, principalmente en los momentos más difíciles como es este el caso.
Este quería que fuera un comentario repleto de máximos deseos y esperanza para todos: para quienes me conocen y me aprecian y para los que no pueden ni verme. Uno con la edad llega a la conclusión de que se hace más maduro y le importan menos ciertas cosa: que me pongan a parir entre ellas.
De todo corazón me encantaría que los deseos de cada uno de ustedes se cumplan. Principalmente de quien peor lo está pasando por temas laborales, de salud o familiares. Para esos más energía si cabe. Ninguno somos robots. Todos tenemos nuestro corazón y en ocasiones este se ve resentido por alguna circunstancia. No les voy a decir que lo mejor para evadirse es echarse a correr por un montaña o preparar medias maratones como es mi caso. Pero sí les animo a que practiquen deporte como un elemento canalizador capaz de hacernos meditar y obtener mejor perspectiva de las cosas. Y cuando los problemas se maduran y afrontan, la solución en la gran mayoría de los casos será muy positiva.
Con respecto al Tenerife ya saben que será un año de cambios. Se marcha Miguel Concepción y llegará un nuevo presidente al sillón blanquiazul. No queda aún muy clara la cosa con respecto a los candidatos. Hay quien apuesta incluso, como mi colega Óscar Herrera, que el dirigente palmero podría quedarse doce meses. Desde mi modesta opinión y manejando infinitamente menos información que Herrera, me da la sensación de que no. Antes del 31 de diciembre de 2016, otro nombre acaparará las portadas deportivas. Ojalá que todos los veamos, porque esa será la mejor de las señales. Buena suerte en este 2016. Y que todos vuestros deseos se cumplan.