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De Los Pecos a Paul Newman, pasando por Martí, de un singular 2015

Por @MaverickGold

El repaso a este 2015 en clave blanquiazul tiene su cara sombría y otra algo más luminosa, pero sin llegar a ser brillante. Más bien en un tono mate, pero con destellos que alumbran un futuro algo más esperanzador. Por partes: el año empezó con la inestabilidad en el banquillo del Tenerife, que ya venía con sacudidas desde meses atrás, y de las que no pudo salvarse Álvaro Cervera, castigado en exceso por su carácter hosco, que le pasó factura hasta convertir cada partido en el Heliodoro en un vía crucis para él y sus futbolistas. Tan injusto como desmedido hacia un profesional que sumó mucho más de lo que restó al representativo.

La llegada de Agné dio paso a una fase de enamoramiento colectivo en el que el técnico aragonés parecía Paul Newman, aunque no mucho después algunos vieron en él un ser más parecido a Boris Karloff en su papel de Doctor Frankestein. Con Agné el equipo ganó (poco), empató (algo más) y perdió (más de la cuenta), pero consiguió el objetivo por el que se le había traído. El club logró la permanencia en la penúltima jornada y Raúl se ganó la continuidad un año más, en un gesto presidencial tan discutido como arriesgado. El de Mequinenza había acumulado algunos enemigos mediáticos –al igual que le pasó a Cervera- y su estadía en el banquillo se intuía compleja. El inicio de la Liga 15-16 y el 6-3 de Soria no hizo sino abrir más el cajón de los estropicios, a los que no supo estar a la altura un Agné que acabó algo desnortado y con un equipo destartalado en el terreno de juego.

Sentenciado y ejecutado el zaragozano, Serrano –ese que tiene más vidas que el gato de Gargamel-, se fue de pesca nuevamente y atrapó a un pezqueñín llamado José Luis Martí. Grande como futbolista pero pequeño como técnico ya que solo cuatro meses antes había salido del cascarón con su título de entrenador todavía reluciente. Martí ganó (3), empató (otros 3) y perdió (1 y feo en Valladolid), pero ha sembrado ilusión en una afición desencantada y alejada de un club que sigue anclado en la época de Camilo Sesto y Los Pecos. Pero 2015 nos deja el rastro del buen trabajo de cantera del CD Tenerife, que está dando sus frutos con la aparición de talentos como Carlos Abad, Cristo González, Jorge Saénz, Nadjib, o el “adoptado” Omar Perdomo, que junto a otro puñado de chicos que vienen empujando desde abajo me hace pensar que sinceramente, esta vez lo mejor sí que puede estar por llegar.

¡Feliz año a todos!