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Dulce Navidad (espero)

Por @MaverickGold

Momento importante en la era Martí. Tras cinco apariciones al mando del CD Tenerife, el entrenador balear ha logrado recuperar el ánimo de plantilla y aficionados, que han presenciado como en el cuerpo a cuerpo con algunos de los favoritos a las plazas de privilegio en la Liga –Elche, Córdoba, Alavés, Girona o Córdoba-, el equipo blanquiazul ha competido de manera más que digna, sin salir derrotado de ninguna de esas contiendas.

Pero ahora, tras las dudas del acribillo de Elche en la primera parte, y tres empates consecutivos, la visita del RCD Mallorca al Heliodoro este sábado pasa por ser un examen que hay que aprobar. O sea, ganar. El duelo ante el club de toda la vida de Pep Martí es una exigencia vital para un Tenerife que sigue al borde del precipicio, con riesgo de despeñarse de nuevo al abismo de las plazas de descenso si tropieza ante los bermellones. El partido del sábado, que por cierto no traerá de nuevo una gran entrada al ser un día y hora pésimo, debe ser de signo victorioso para las huestes chicharreras, que acabaron extenuadas tras el asedio ilicitano hace unos días, y que ahora pretenden volver a ganar en casa, algo que no hace desde el debut de Martí a principios del mes pasado.

Me decía un jugador del Tenerife en el viaje de regreso de Elche, que el equipo está en el dulce momento en el que te sale todo bien, y sales indemne de un partido en el que te pudieron meter 4 goles en menos de lo que se afeita Ricardo. No lo dudo, le repliqué, pero le advertí que los momentos dulces son pasajeros, y que hay que espabilar y vencer de nuevo porque lo que son parabienes se transforman en acidez muy rápido, y que esa dosis de suerte que hubo en el Carlos Belmonte o en el Martínez Valero no va durar toda la temporada. Dos partidos a la vista antes de que se esfume 2015; dos encuentros en los que hay que sumar al menos una victoria sí o sí. Todo lo que no sea eso significará que el dulzor de la Navidad y la cara amable de Santa Claus le parecerá todo lo contrario a la afición tinerfeñista, que hace tiempo que sabe muy bien que los Reyes son los padres y no Miguel Concepción.