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Los inquilinos

Por @AleixValero

Esta ha sido, sin duda, la semana más complicada de lo que va de temporada para aquellos que seguimos la información deportiva de los equipos más representativos de la isla. De golpe y porrazo, los banquillos del primer equipo de fútbol y baloncesto han cambiado de inquilino. Bien es cierto que menos sorpresivo el primero que el segundo. Empezaban la semana Raúl Agné y Alejandro Martínez y la van a terminar Pep Martí y Txus Vidorreta.

A pesar de que las sensaciones que dejan uno y otro relevo son diferentes, ambas salidas le dejan a uno mal cuerpo, por motivos diferentes. A Agné lo condenan los resultados. No hay más. Los resultados y sus propios jugadores. Solo él y el cuerpo técnico son los que preparan cada entrenamiento y cada partido, cada alineación y planteamiento. Solo sus decisiones y las de los futbolistas  del CD Tenerife nos han llevado a una situación, tan habitual como desagradable como una destitución. El fútbol y los resultados son los que han precipitado un cambio de dirección que nadie desea de antemano.

Llega Pep Martí, o mejor dicho regresa Pep Martí al equipo al que un día dijo que volvería para devolver todo lo que le había dado. No hay mejor momento que este. Cuando más lo necesita el novel entrenador balear no se ha podido resistir a la llamada blanquiazul. Él mismo o confirmó en su presentación. Es un reto que le llega demasiado pronto, y si el escudo de la entidad que le hubiera solicitado hubiese sido otro, seguramente habría dicho que no. Al Tenerife ya le salió bien una apuesta arriesgada como esta, Jorge Valdano, que empezó a escribir en oro la época más brillante del club ¿Por qué no repetir? ¿No se pedía valentía y riesgo? Pues la respuesta es Martí. Veremos. A mí, de antemano, me gusta.

El caso de Alejandro Martínez es bien distinto, toca la fibra. Es cierto que los resultados eran malos, nadie esperaba un balance inicial de 0-4. Y menos cuando parece que esta temporada hay mayor calidad individual en el equipo, o eso parece. Fichaje por fichaje, nombre por nombre, este Iberostar Tenerife parece, o parecía, mejor construido que otros. Pero se demuestra una vez más que en deporte colectivo prima el grupo sobre el individuo.

Y toca la fibra, y mucho, porque al margen de la situación clasificatoria, contra la que Alejandro ya había lidiado anteriormente y con notable éxito, hay otra circunstancia de índole particular totalmente ajena al deporte. Aunque tal y como el propio coach se encargó de recalcar, el problema médico es solo de carácter temporal, no incompatible con el cargo, uno no deja de preocuparse. Lo haría en cualquier circunstancia y más cuando la relación con él es, de alguna manera, especial.

Imposible olvidar tenerlo a la derecha comentando partidos de baloncesto en la radio, intentando aprender de cada apunte suyo y viéndole ese brillo en los ojos de quien disfruta con este deporte. A partir de ahí hay que trazar una línea bien gruesa de respeto y eludir cualquier tipo de especulación sobre una información absolutamente privada, y solo desear su regreso cuanto antes al club, sea en la función que sea, puesto que no se entiende el Canarias sin Martínez ni a Martínez sin el Canarias.