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El turrón, por @ivanvillanua

El Tenerife se acerca a la línea roja, esa que delimita la urgencia de tomar decisiones que podrían afectar al presente y también al futuro de la entidad. La mala racha deportiva ha devuelto a una cruda realidad al técnico y equipo. Uno, defenestrado durante tres semanas a una habitación sin compañía; el resto, sin aún tener muy claro si heredar la personalidad aguerrida de su entrenador, o esperar a que pasen los días y cambie el mensaje. Para eso, claro está, hará falta un sustituto. Que se comerá el turrón en lugar de Raúl Agné.

No veo al aragonés llegando a diciembre. No porque yo le desee mal alguno, sino porque el Tenerife pudo haber caído en una inolvidable crisis a comienzos de temporada. Y cierto es que se recuperó. Pero cuidado, recaer requiere de un tratamiento más agresivo y, quizá, el doctor al frente del paciente no es el más idóneo.

A todo esto se suma que se acerca diciembre, un mes donde comenzará el debate presidencialista. Por el gobierno blanquiazul (por el otro también, claro está). Y no es que sea muy positivo entrar en plenas navidades con tales regalos sobre la mesa del presidente Concepción: un técnico destituido y un proceso que se avecina curioso.

Si hay que tomar una decisión que sea ya, urgente. Inminente. No esperemos más tiempo. Pulgar arriba o hacia abajo. Pero que sea en los primeros días de noviembre. El equipo me dio la sensación de que ha entregado su energía a la diosa fortuna. Aunque no lo parezca, la expulsión del entrenador les ha afectado y mucho. Casualmente, uno de los nombres que se barajaban ahora dirige a la UD Las Palmas. Así que Serrano tendrá que indagar aún más en la bolsa de empleo de técnicos en paro. Espero que acierte si llega el momento. Quedarse en Segunda es, como mínimo, el objetivo básico. Y ya se verá en un futuro que no será ni con este guión ni, tampoco, con los mismos actores.