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Una vida de color rosa

Llevaba unos días fuera del país por motivos personales y a mi regreso, de las cosas que más me han gratificado como ciudadano universal, ha sido la gran implicación de concienciación en la lucha contra el cáncer de aquellos a quien conocí. Edificios, marcas, fuerzas de seguridad. Todos muestran con un motivo de color rosa que, unidos, somos más fuertes para combatir y encontrar soluciones a partir de la investigación contra una enfermedad que no termina de ser erradica de una maldita vez.

Los que, por alguna razón contamos con gente alrededor que se ha visto implicada directamente en esta pelea quizá nos hemos vuelto más solidarios y conscientes de la importancia de que la sociedad entera se esfuerce en informarse y tomar precauciones. Desde un chequeo habitual hasta, si eres mujer, tomar todas las medidas necesarias a partir de los 25 años. Más aún si cuentas con antecedentes en la familia.

Miles son los eventos que este fin de semana se han organizado. Principalmente carreras populares donde la inscripción va íntegramente destinada a fundaciones y asociaciones que no se rinden e invierten 24 horas al día en investigación y prevención. También en Canarias han habido muchas celebraciones deportivas al respecto. Luchar contra el cáncer debe ser una actitud personal. Saber que esas personas nos necesitan: para luchar por sobrevivir o para tener una vida lo más fácil posible en sus últimos días. Tener una vida de color rosa es más fácil si entendemos cuáles son nuestras prioridades. Entre las mías: seguir como estoy ahora. Sin cambiar absolutamente nada. Con casi 40 años, uno deja a un lado los egoísmos y las violaciones del verbo para consolidar su familia, amigos y estar orgullos de quién eres. Les invito a hacer ese ejercicio. Ese y correr que es calidad de vida. Los veo en la próxima Maratón de Tenerife del 14 de noviembre, ya que hablamos de un evento interesante donde reunirnos todos.