Redacción Deporpress | El empate sufrido en el minuto 89 de partido ante el Tenerife le costó el puesto a Sergi Barjuán. Desde entonces, hace ya más de una semana, la UD Almería busca sustituto. Entrenadores como Fernando Vázquez o Quique Setién rechazaron el puesto y Veljko Paunovic no acaba de decidirse por la oferta andaluza. Así las cosas, Miguel Rivera se sentó en el banquillo ante el Girona el pasado domingo.
El empate logrado en Montilivi tampoco convenció al presidente Alfonso García. «Nos costará sangre, sudor y lágrimas adaptarnos a la categoría porque, hasta el momento, no tenemos intensidad ni presionamos como los rivales. Tenemos buenos futbolistas, pero no hemos llegado a conseguir jugar como debe jugarse en Segunda», dijo en varias emisoras de radio locales.
A falta de acuerdo con otro entrenador, Rivera seguirá en el banquillo para la Copa del Rey. Lo suyo, de momento, es renovar partido a partido. Pero él no pierde la fe de ganarse la continuidad hasta junio aun sabiendo que su sitio, teóricamente, está en el filial.