Por @PrezLima | En una época donde el árbitro de fútbol podía ser insultado impunemente, con una imagen totalmente deteriorada y vestían de negro; un color oscuro sin vida, un colectivo poco o nada valorado, hasta que llegó un joven descarado, con un estilo diferente, con clase, arrogante, prepotente, desafiante, autoritario, que miraba al tendido con indiferencia, consiguiendo que el color negro de su equipaje brillase por primera vez.