Por @MaverickGold
Hay muchos motivos para sentirse orgullosos del CB Canarias. Los aurinegros, desde hace un par de años bajo el nombre de Iberostar Tenerife, empezarán en unas semanas su cuarta temporada consecutiva en la Liga ACB; una competición de máximo nivel en el baloncesto mundial y donde anidan algunos de los mejores jugadores del planeta basket.
Una Liga en la que el Canarias se ha ganado a pulso el respeto del resto de clubes y de medios especializados. El club que preside Félix Hernández es un modelo a seguir en muchos campos, pero especialmente en imagen y comunicación. Un departamento de marketing que está a distancia sideral de muchos clubes de la Isla y del territorio nacional. No es casualidad. Los que están detrás del entramado estructural de los canaristas son profesionales rigurosos y que miman su trabajo.
Eso luego se traslada al área deportiva y ahí entra el nombre de Alejandro Martínez, un técnico estudioso, capaz, con carácter y empapado de este deporte los 365 días del año. Y claro, como suele pasar en muchos casos, no acabamos de saborear el privilegio que es disfrutar de la ACB.
Estos días, en plena campaña de abonos, y con una magistral clase de creatividad con el «fichaje» de Lechón James en un atractivo e ingenioso spot de captación de fieles, el club nos ha recordado que el aficionado canarista tendrá la satisfacción de poder degustar un menú irrechazable, con muchos de los recientes campeones del Eurobasket desfilando por el Santiago Martín en la inminente temporada.
No es de extrañar que en la firma Iberostar estén encantados con patrocinar a un club como el CB Canarias, y tengan claro que es una apuesta segura el que los tinerfeños lleven su apellido comercial. Y sí, digo los tinerfeños porque son un club insular, por mucho que algunos se empeñen en mantener la guerra Santa Cruz-La laguna y mezclar asuntos. En La Laguna saben que el Canarias es más lagunero que el Padre Anchieta, pero han aprendido a abrir fronteras. De la Cruz de Piedra para abajo también muchos lo han asumido sin mayor problema.
Polémicas artificiales al margen, de la mano del espectacular y siempre sorprendente Nico Richotti, Aniano y Alejandro han realizado un cambio de pistones y bujías al motor del vestuario. El chasis también ha cambiado, con la idea de seguir creciendo y optar a cotas mayores que la permanencia -algo sencillo si vemos que aquí nadie llega desde la LEB-.
Pero lo que no ha variado es la esencia de equipo humildemente ambicioso, que no promete espectáculo pero luego lo ofrece, y que asegura una buena dosis de buen baloncesto y carácter ganador que va impreso en la aurinegra. Ahora que de nuevo el baloncesto español atraviesa un dulce momento, no olvidemos que en Tenerife tenemos un equipo del que sentirnos enormemente orgullosos. ¡Vamos Canarias!