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[Vida2Fit] Excusas

Por @Vida2Fit | Créeme, querido lector, que en estos años dedicados a buscar soluciones deportivas y dietéticas para muchos clientes he escuchado escusas de todo tipo. Y hoy me apetece responder públicamente a alguna de ellas tal y como hago directamente y con dureza a mis clientes.

«Es que no tengo tiempo»

Esta es probablemente a la que se agarra la mayoría, escudándose en el trabajo, en los estudios, en la familia, en los hijos, en labores caseras, etc…

No me vale esta escusa, simplemente porque tiempo hay. No necesitas tres horas como necesito yo cada día debido a mi nivel deportivo, ni siquiera necesitas una hora al día. Me bastaría en muchos casos con 30 minutos al día o a días alternos y con ese poco tiempo dedicado al deporte se notarán los resultados, porque aquí sí que vale la máxima de mejor poco que nada. Pero no nos engañemos, el éxito de una planificación suele venir de ahí, de estar planificado y programado, por lo que de poco sirve no hacer nada de lunes a viernes y morir el sábado por la mañana corriendo a todo trapo sin rumbo, sin pautas y sin saber exactamente que se está haciendo. Es mucho más efectivo robarle treinta minutos al día al sueño y dedicárselo de manera más periódica a una actividad física concreta.

«Es que retengo líquidos»

Pues probablemente si los retengas, pero debajo de kilos y kilos de grasa. Es una excusa muy común sobre todo en el género femenino. Pensar que un sobrepeso viene ocasionado por una retención inusual de líquidos, lo que les lleva a imaginar enrevesadas técnicas de diuresis selectiva que le permita eliminar esa ficticia retención hídrica. Simplemente aquí hay que ser consciente que cualquier método de eliminación de líquidos lleva acarreada una recuperación inmediata de los líquidos perdidos una vez volvemos a ingerirlos, y curiosamente con un efecto rebote asegurado. Por tanto. antes de agarrarte a las retenciones de líquidos deja decirte que lo que hay que hacer es beber mucho, mucho y comer menos, menos. Así de simple.

«Es que soy de huesos anchos»

¿Perdón?  Supongo que a poco curioso que seamos sabremos que un esqueleto humano no pesa más de 5 kilos de media. Y tú, que te sobran 25 kilos, me vienes a decir que tienes los huesos anchos, pues vale.

«Es que yo no tengo fuerza de voluntad»

Pues aquí estamos, en el meollo de la cuestión, porque con esta escusa ya nos desmontamos a nosotros mismos como personas. Es algo así como morir arrodillado. Posiblemente la mayor muestra de debilidad humana que se puede difundir. No tener fuerza de voluntad es no querer cambiar, es mentirse a sí mismo; mentirse y engañarse. Desear algo con todas las fuerzas debe ser suficiente para encontrar esa fuerza de voluntad perdida.

Ahora que llega septiembre, que los hijos van al colegio, que volvemos a la rutina, que nos miramos al espejo y no nos gusta lo que vemos, que nos asfixiamos al subir dos escalones, deseamos cambiar, deseamos estar en forma y sentirnos bien con nosotros mismos. Es el momento ideal de sentarse, planificar una alimentación acorde a nuestros intereses  y programar una actividad física periódica que nos acerque a nuestros objetivos.

Nosotros podemos planificar todo, diseñarte una dieta y un plan de entrenamiento, pero amigo, el trabajo tendrás que hacerlo tú. Mírate al espejo y estoy seguro que no ves a alguien débil, cobarde y sin fuerza de voluntad. Estás viendo a quien hoy al leerme ha decidido cambiar.

Adelante, no uses nunca más “es que”, porque no sirve de nada.