Por @AleixValero
Lo decía hoy el técnico del CD Tenerife en rueda de prensa: “Estar hablando del partido de Soria me parece que ya no toca”. Y fue precisamente a pregunta de servidor. No le falta razón a Raúl Agné, que ya ha hablado, tanto él como sus jugadores, durante toda la semana de la goleada que nos dejó a todos absolutamente descolocados. Una broma, el partido, de mal gusto.
Por eso miro el calendario que tiene que afrontar el Tenerife y veo que salvo el partido ante el Real Oviedo, tenemos una magnífica oportunidad para recuperar aquellas sensaciones de pretemporada que esperemos no se conviertan en un lejano recuerdo cuando entre el mes de octubre.
Nástic, Huesca (dos recién ascendidos), Llagostera y Mirandés, con el Oviedo entre medias, parecen una oportunidad que no debe dejar escapar el equipo para hacer acopio, no solo de puntos, sino de esa mágica palabra: Sensaciones. Porque luego el oasis se desvanece y en el horizonte amenazan Almería, Leganés, Zaragoza y Osasuna de manera consecutiva, candidatos todos ellos a pelear por la zona alta de la clasificación.
Estoy seguro de que la afición no va a fallar. A pesar del desencanto numantino, las miles de gargantas blanquiazules que se den cita en el Helidoro van a estar con el equipo que, a pesar de las dudas despertadas por el mercado de fichajes, fue capaz de dar la cara ante rivales de Primera División, y hacerlo además con nutrida representación de la cantera.
Pero lo avisó Vitolo que de esto sabe un rato. Los responsables y primeros que tienen que remar para revertir la situación son ellos, los jugadores. Poco puede hacer un entrenador cuando sus 11 jugadores (o como mínimo nueve o diez) son constantemente superados por su rival. No puede cambiarlos a todos. De hecho creo que en ese partido ni con los tres mediocentros ni con Moyano…nada.
Por eso ha mantenido Agné esta semana charlas con los centrocampistas, con los centrales… Tal y como dijo, para conocer sus (ahí va la palabra) sensaciones durante el partido. Nadie mejor que ellos saben lo mal que lo hicieron. Y no hay nada mejor que saber que cada uno de ellos es consciente de que todo depende de ellos mismos. Y yo creo en ellos. El horizonte parece despejado y yo tengo buenas sensaciones.