En breve arrancará una nueva temporada para nuestros equipos canarios en la Liga de Fútbol Profesional donde la Unión Deportiva Las Palmas buscará la permanencia en Primera División, a la que regresa después de quince años alejada de ella, y el Club Deportivo Tenerife buscará subir un peldaño en Segunda División, ese que le aleje definitivamente de la zona de peligro y le haga habitar en otra de confort.
Paco Herrera afronta con naturalidad que tiene que enfrentarse a una papeleta importante puesto que lo que se ha podido ver en esta pretemporada –que se puede denominar como se quiera, pero que ha estado fatalmente planificada y donde, por mirar a lo más cercano, la de los blanquiazules ha estado infinitamente mejor organizada y con cuatro partidos con equipos de Primera- genera muchas más dudas que optimismo. El equipo está a años luz del que se vio en estas mismas fechas hace un año y eso preocupa muy mucho. Falta garra, chispa, lucha y fútbol… En varios partidos, en la ida de la Copa Mahou en el Heliodoro y ante el Almería en el Juegos del Mediterráneo casi ni se tiró a puerta, algo que no es normal. Que tu mejor arma, la ofensiva, no funcione, sí que es para estar inquieto, mucho.
Se han fichado jugadores que han destacado en Segunda (Varas, Bigas y Willian José) y dos totales desconocidos cuyos rendimientos recientes están llenos de sombras (Alcaraz y Javi Garrido), por lo que en este apartado pocas alegría tenemos. Se mantiene el bloque que logró el retorno, no se ha vendido a la gran estrella, el goleador el argentino Sergio Araujo, son es el segundo equipo de la Liga de Las Estrellas con más canteranos en sus filas y se presume de nivel del medio campo hacia arriba… Todo muy positivo, pero ahora toca verlo, desde el pitido inicial en el Vicente Calderón ante el Atlético de Madrid, y que todo funcione esperando que pueda ser suficiente para lograr la deseada permanencia. El objetivo: estar por delante del Sporting, Eibar, Granada, Rayo, Deportivo, Getafe, Levante… No será nada fácil, pero hay que dejarlo todo en el intento.
En cuanto al conjunto dirigido con mucho acierto por Raúl Agné habrá que verlo en Liga porque este verano todo está siendo altamente positivo para los fieles blanquiazules. Se ha empatado con el Sporting y Eibar y se le ganó los dos partidos a los amarillos. En cuatro exigentes encuentros con equipos de Primera, ninguna derrota; muy bien. Cierto es que cuando la pelota empiece a rodar en Los Pajaritos ante el Numancia todo será bien diferente pero, desde fuera, uno tiene la sensación que hay una muy buena base y que algunos canteranos han dado un gran paso hacia delante para decir: aquí estoy yo. Humildemente, creo que ese puede ser el camino que les haga mejorar ostensiblemente viendo el éxito reciente de tu vecino. No digo que por ser grancanario o tinerfeño un jugador tiene que jugar por decreto, pero la calidad futbolística de los nuestros está más que demostrada en la categoría de plata y Agné está demostrando tener un tacto especial con los canteranos. Ya sea por necesidad o creencia verdadera, te dan un plus que no te aporta nadie. Y eso está sobradamente demostrado.
Lo que habrá que descifrar a medida que pasen las jornadas es el puesto donde habitará el Tete. El deseo del tinerfeñismo es el de alejarse de los puestos de descenso y dar ese paso hacia delante que se les resiste después del gran primera año con Álvaro Cervera en Segunda, aunque al final quedara un poco empañado a pesar de los muchos goles de Ayoze. El pasado tuvo mucho más sufrimiento que el imaginado, por lo que todos esperan que se tenga la lección bien aprendida y desde el inicio no se repitan los errores del pasado. Por arriba estará caro pelear los puestos de ascenso al Almería, Zaragoza, Córdoba, Girona… Siempre saldrá alguien con el que nadie cuenta, y esa debe ser la aspiración del Tenerife.