En apenas dos fines de semana empieza por fin la Liga. Queda únicamente la vuelta de la Copa Mahou para dar por concluida la pretemporada en cuanto a amistosos y el Tenerife da, por ahora, la sensación de que va a ser un equipo complicado para que los adversarios puedan hincarle el diente.
Me gusta la solvencia defensiva del grupo de Agné. Se ha medido contra tres equipos de Primera y ninguno de ellos generó demasiadas situaciones de gol, ni tampoco logró tener fluidez con la pelota. La diferencia de categoría, por mucho que no haya puntos en juego, no ha sido un escalón insalvable para los blanquiazules que, incluso, lograron llevar el timón de esos encuentros en muchas fases de los mismos.
Con la llegada de un lateral izquierdo de proyección ofensiva por producirse, la parcela de atrás parece cerrada. Dani Hernández volvió a demostrar en el Trofeo Teide que es un guardameta de plenas garantías y de los cuatro centrales no hay uno que destaque sobremanera por encima de los otros. Admito que tengo debilidad por Jorge Sáenz y Alberto me parece muy aprovechable, aunque el técnico ha dejado claras sus preferencias y todo apunta a que Carlos Ruiz y Germán flanquearán a Javi Moyano y Raúl Cámara.
En el mediocampo hay muchas alternativas tanto para jugar por dentro como por fuera. Me llama la atención el afán de querer salir jugando con el balón desde la retaguardia siempre que pueda hacerse. Celebro que apenas haya pelotazos y que la consigna sea elaborar la mayoría de las veces. El único pero es que cuando Vitolo o Aitor Sanz bajan a recibir de cara hasta la línea de centrales se crea un riesgo si no tienen los apoyos suficientes y se ven en la obligación de girarse sin apenas protección en un terreno delicadísimo para perder la pelota ante la presión del equipo rival.
Arriba más de lo mismo de los últimos años. El Tenerife carece de un delantero dominador y tiene que ingeniar mil soluciones para intentar llegar al marco adversario. Cierto es que se consiguió marcar ante Sporting, Las Palmas y Eibar y es un dato a valorar en su justa medida, pero nunca se logró pasar de un tanto. A falta de talento goleador o de un mediapunta que genere más fútbol, los blanquiazules lo fían todo a la velocidad. Los tres goles ante los equipos de superior categoría llegaron con un pase con ventaja a la espalda de los centrales para que Omar Perdomo, Nadjib y Pedro Martín disfrutasen de situaciones de ‘mano a mano’ contra el portero rival.
Ayer llegó el tercer refuerzo para este curso, el hondureño Anthony ‘el Choco’ Lozano. Y probablemente en los próximos días esa nómina siga creciendo. Una dificultad añadida para Agné, que tendrá la complicada labor de irlos ensamblando a una idea con la que lleva trabajando casi un mes. Una cuesta arriba complicada especialmente para los que llegan desde el otro lado del Atlántico y cuya condición física es también una incógnita.
Alfonso Serrano deberá ahora rematar las gestiones que tiene abiertas para hacer que este Tenerife sea aún más competitivo. La economía de la entidad no da para tener el grueso de los refuerzos encauzados desde julio, así que ahora solo nos queda rezar para que lo que quede por venir sea todo un acierto.