Por @JoseFelipem | Gol en la Condomina es un viaje por el fútbol con el que crecimos y que, con el paso del tiempo, tanto nos sorprende a día de hoy. Es una vuelta a los estadios con gradas sin asientos en los que se podía fumar, porque lo hacían los entrenadores en los banquillos, en los que los directivos iban desde Jesús Gil a Ramón Mendoza pasando por Eugenio Prieto o Marcos Elguizábal y en el que los futbolistas tenían bigote, usaban botas negras y acababan embarrados casi en cada encuentro.
Gol en la Condomina quiere servir para entender una época, una generación que empezó a amar este deporte que a veces da la impresión de haber cambiado tanto que nos resulta irreconocible. El fútbol con los dorsales del 1 al 11, en los que los jugadores de la Europa del Este comenzaban a llegar a España y en el que los porteros, no como ahora, vestían con pantalón negro, incluso largo, a la espera de que les cedieran el balón, que podían coger con la mano, para perder todo el tiempo posible
A lo largo de esta temporada trataremos de recordar todos esos momentos y revelar algunas anécdotas curiosas que, en la mayor parte de los casos, resultan imposibles de concebir en el fútbol de hoy en día, siempre trasladándonos a aquellas tardes de domingo en las que que, pegados al transistor, esperábamos conocer si había marcado nuestro equipo. Aquellas conexiones radiofónicas, en las que no en pocas ocasiones se gritaba aquello de «gol en la Condomina» envolvían un universo de historias e ilusiones que esperamos podamos volver a traerte a la memoria.