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A golpes (23-7-15), por @juanjo_ramos

Por @juanjo_ramos

Serán las vacaciones, en las que uno desconecta un poquito (solo un poquito) y ve las cosas de otra manera. Esa visión sosegada, desde una hamaca en la playa, en una piscina, caminando por Anaga o en cualquier actividad de ocio, te hace relativizar todo. Sales del túnel tuitero, en el que todo es exigencia, y resulta que hay vida. Y problemas de verdad. No como las boberías a las que le damos una importancia exagerada. Quizás por el aburrimiento o la falta de información. O puede que por la lejanía de la primera jornada liguera en el horizonte. Y hasta alguno por una obsesión enfermiza.

El caso es que, por ejemplo, los últimos debates sobre las equipaciones del Tenerife me resultan algo triviales. Desde luego que no es lo ideal. Está claro que, sea hummel o cualquier marca deportiva, se acerca más a la perfección poder presentar el diseño de la siguiente temporada en la última jornada de la anterior. Y, al día siguiente, ponerlas a la venta. Si no pudiera ser, que estén disponibles al menos en el inicio de la pretemporada. Pero seamos serios, tampoco es una cuestión de vida o muerte. Ni un signo de la dejadez del club o un ejemplo de la falta de capacidad de sus profesionales o los de la ropa deportiva en cuestión.

Tampoco me parece algo determinante que, a un mes para el inicio de la competición, solo haya dos fichajes. Resulta que nadie quería 11 incorporaciones como el pasado verano. Ni una apuesta por lo de fuera. Se pedía cantera y puntería con los escogidos refuerzos. De momento, tres cuartas partes de la plantilla actual son de la tierra. Pero el argumento es que no será así el 2 de septiembre. De momento, el club apura los plazos para no fichar lo primero que tenga a tiro, sino lo que de verdad suponga una mejora en el nivel de su plantilla. Pero el argumento es que son incapaces de hacer un fichaje. Yo no estoy tranquilo viendo que faltan como poco tres contrataciones importantes. Y también me gustaría que hubieran aterrizado ya en la Isla. Pero tengo claro que hay tiempo. Y que lo verdaderamente importante es que el equipo sea competitivo en Soria el 22-23 de agosto.

En estas semanas también disgusta el lema de la campaña de abonos. Y el spot. Y los precios. Hasta el tamaño de los trofeos de la Copa Emmasa. Insisto, cualquier opinión es respetable. Pero me parece que estamos siendo devorados por una negatividad natural (por los resultados de la pasada campaña o la falta de iniciativa del club para lanzar mensajes positivos y vender mejor su producto) o artificial (aquellos a los que les interesa vender que todo es un desastre) que no nos hace bien.

Puede que las equipaciones se retrasen. Le pasa también al Sporting. Puede que los fichajes se retrasen. Las Palmas también lleva solo dos. Puede que los resultados del proyecto 15-16 acaben siendo el desastre que muchos vaticinan con los calores de julio. O igual no. Pero me sigo negando a ser pesimista, a ver todo negro, a exagerar la trascendencia de algunos temas o a meterme en la rueda del «dale tú más fuerte». Lo de tratar a golpes a alguien (o algo) que quieres sigue sin entrarme en la cabeza. No hay amor que justifique eso.