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Orgullo de impertinencia (19-7-15), por @ivanvillanua

Seré breve que estamos en julio, es verano y hace calor. Habita en todos los seres humanos, dentro de sus cerebros, escondido, un sentimiento de destrucción. Algunos lo tienen más desarrollados que otros y he ahí donde surgen los principales problemas. Pero todos, por alguna razón lo esconden dentro de su ser. Da igual lo que hagas, cuanto esfuerzo hayas puesto o si ha sido de manera solidaria o no. Siempre habrá alguno que le parezca tu labor una simple y llana porquería.

La campaña «Orgullo de pertenencia» ha vuelto a generar divisiones. ¿Alguien pensaba que por fin la afición blanquiazul se iba a abrazar en jarras y acudir a la sede del estadio para aplaudir a sus creadores? Negativo. Para unos, el lema no tiene sentido. Para otros, la campaña y en concreto el spot, es tercermundista. Jolines, al club se le olvidó llamar a Toni Segarra para que hiciera una obra de arte y todos quedaran contentos. Claro, porque como sobra el dinero qué más daba si se contrataba al mejor creativo del mundo…

A mi, sinceramente, ya saben que cada día más me gusta menos este deporte. Y lo que lo rodea. Pero tengo claro que una campaña de publicidad (algo sé de esto), resulta exitosa o no cuando se llega al final de la misma. Y esta, ni siquiera, ha comenzado. Como siempre han salido voces críticas desde todos los estratos pero nadie se ha parado a pensar si, quizá, esta campaña ha sido hecha bajo el más estricto de los cariños y la solidaridad. Sin cobrar un duro para ayudar al Tenerife. ¡Bah! eso no es lo importante. Obviemos eso que si la gente se entera luego no podremos fusilar a Armas, Amador, Concepción y compañía.

A mi la campaña no me parece mejor, ni peor. Pero el lema les garantizo que tiene mucho sentido y eso es un paso hacia adelante. Cuando se me ocurrió «Tenerife, Ten Fe», tampoco pensé que fuera a ser la leche y miren…con ella ascendimos a Primera. Orgullo de Pertenencia merece una oportunidad, como la plantilla y Agné. Aunque sea un crédito de 100 días. La oportunidad de entender que todo merece una tregua. Y por estos lares eso de parar las balas poco gusta. Por mi parte y la de muchos, hace tiempo que se enterraron las metralletas para empujar todo lo que se pueda. Y al que no le guste, que mire para otro lado: al de los impertinentes que también están orgullosos de ello. Mucha suerte, Tenerife. A por todas.