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Iker Casillas y el Madrid menos Real de la historia (12-7-15), por @ivanvillanua

Hace ya más de dos décadas que el director del instituto donde estudiaba Casillas tocó en la puerta de su aula, lo llamó en voz alta y le solicitó que lo acompañara al pasillo. 25 años desde que un joven que se asustó al ver al máximo rector del centro pedirle su presencia, comenzara a escribir por méritos propios una época de títulos y virtuosa en el fútbol español y mundial. Por aquel entonces jamás hubiera pensado que, un cuarto de siglo después, el hombre fuera a ser vilipendiado de una manera tan poco decorosa.

Iker Casillas lo ha dado todo por el Real Madrid. Tanto que tiró más veces del carro para solventar los roces que cualquier otro miembro de la directiva o plantilla. Florentino Pérez incluido. Al presidente poco se le puede achacar: hombre de éxito en lo empresarial, para él hace tiempo que tener corazón pasó a otra etapa. Lo suyo es la rentabilidad de una empresa y sus números. Y ahí, Casillas ya es poco productivo e incluso hasta un poco viejo para seguir saltando al campo en un club con el Real Madrid.

Real y Madrid. Hoy el Madrid es más Madrid, pero mucho menos Real. Frente a la eterna despedida que se le brindó a Xavi en el FC Barcelona (parece que los homenajes no acababan nunca), un jugador que volverá por la puerta grande al cuadro culé algún día, una fría sala de prensa repleta de medios de comunicación y un portero con lágrimas en los ojos. Al fin y al cabo, aunque duela, era lo mejor que le podía pasar. Porque para que Pérez lo acompañara, mejor morir en el infierno.

Hace meses que comenzó la desintegración del club merengue. Posiblemente tenga razón Piqué cuando vaciló sobre el inicio del Big Bang y su relación con un cantante de música latina. Despedir al entrenador que devolvió el señorío al club, Ancelotti y que además logró la décima Champions es una situación solo comparable a lo ridículo de las espléndidas escenas del cine de los Hermanos Marx. Para partirse de la risa. Ahora, con la patada en el trasero a Casillas, la historia del hundimiento continúa.

Deseo lo mejor para un guardameta al que el mundo lo comparó con Buffon. Casi nada. Los mayores éxitos para un tipo bueno. Un profesional de los pies a la cabeza y que Florentino comenzó a ponerle la cruz cuando un técnico que apenas aportó nada al Bernabéu, Mourinho, lo convenció para crucificarlo. El portugués, con el mando a distancia y desde Inglaterra, ha vuelto a ganar otra de sus batallitas insulsas. Enhorabuena. Posiblemente Casillas siga siendo feliz. Y los que amamos el fútbol continuaremos recordándole de por vida todo lo bueno que hizo por el fútbol español. Le pese a quien le pese y sea el asiento contable que sea en un presupuesto sin alma, ni corazón ni mucho menos madridismo.