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Mano de póquer (26-5-15), por @beatrizpalmero

Por @beatrizpalmero

No hay tiempo para más. Tras cuarenta jornadas, el Tenerife se juega su futuro en dos manos. Lo ideal sería sacarse de la manga una escalera real de color y dejar sentenciada este mismo domingo  la partida. Pero siendo realistas, igual tenemos que conformarnos con un póquer y mirar de reojo a los rivales para que no sorprendan con una mano mejor.

Lo cierto es que, a priori, los blanquiazules tienen las mejores cartas, esas que todos querrían tener ahora mismo: tres puntos de ventaja, dos por debajo que tienen una lucha encarnizada, y el golaveraje empatado con ambo y que en el general saca ventaja clara al Osasuna, pero habrá que estar pendiente también a los goles que marque o encaje el Racing, con quien la ventaja es mínima (sólo dos goles a favor del equipo de Agné). Además, el triple empate entre ambos perjudica  a Osasuna así que, en principio, el Tenerife parte con ventaja para sentarse frente al tapete.

Claro que en todo juego siempre hay algo de azar, que, por qué no, puede favorecer a los contrincantes. La entrada en juego de otros jugadores, sería tan inesperado como perjudicial. El Recreativo ha dado un último acelerón, pero, en principio, Racing y Osasuna deberían sentirse más amenazados, especialmente los rojillos, que los reciben en El Sadar y tienen en su mano descartarlos definitivamente para la partida final o verse abocados a confiar en los demás para que no sean tan diestros y equivoquen la jugada.

El Tenerife, además, tiene un as en la manga: Este último asalto en el Heliodoro ha generado una expectación inusitada. Precios irrisorios y el campeón de segunda son razones, al fin, de peso para involucrar a los no habituales, aquellos que prefieren ver el fútbol desde el salón y que encuentran una ilusión que no han visto en todo el año para ver el encuentro en directo. Con la afición a su lado sólo tiene que evitar que el rival, descansado pero con cierta sensación de que están en una liga que ya no les interesa, se acabe enchufando al partido y se hagan con todas las cartas del mismo palo.

Con esta cartas en la mano, falta hacerse con las que nos garantice cerrar un año para olvidar: el gol y los tres puntos.