Por @pabloalbelo
Cuando Raúl Agné consiguió llevar al Tenerife a estar ocho semanas sin perder, parecía que el conjunto blanquiazul enfilaba la recta final de la salvación con una racha de resultados que hacían pensar en que se acababa el peligro. Incluso, alguno, creo que de manera exagerada, pensó en cotas mayores esta temporada. Pero, el empate ante el Zaragoza y la derrota en Vitoria volvieron a poner los pies en la tierra a los más soñadores. Y eso que Agné no se cansa de repetir que solo piensa en el siguiente partido y en lograr el objetivo de la salvación.
Pero no, la comparativa con el pasado llevó a algunos a ver un Tenerifazo que todavía estaba en construcción, tras la llegada del nuevo técnico. Ahora, todo es de nuevo difícil. Los insulares suman cuatro puntos más que Osasuna, equipo que marca la barrera con el descenso. Y es que, el Tenerife se juega toda la temporada en dos semanas. Parece exagerado, pero no hay nada más cierto que esta afirmación. En 14 días, el cuadro blanquiazul juega cuatro partidos de vital importancia para la salvación. Empezando por el de este domingo en Santander.
Cinco puntos separan a tinerfeños y cántabros, por lo que una victoria blanquiazul supondría dejar muy tocado a los blanquiverdes para lo que resta de campaña. Pero no puede haber lamentos, siete días después llega el Alcorcón y, casi sin respirar, las visitas a Sabadell, otro rival directo, y Sporting de Gijón con la jornada intersemanal. No hay tiempo para pararse a pensar. Casi ni para tomar aire. Ahora lo importante es pensar en el siguiente objetivo: volver a ganar. Porque si el resultado en Santander no es bueno, comienzan dos semanas de auténtico infarto.