Por @RondosCutillas
Esta semana va de retos en diversos frentes. El primero y más importante debe ser volver a caminar por la acera del triunfo en el menor plazo de tiempo posible. El Tenerife acumula ya cuatro jornadas sin ganar y dos sin ser capaz de marcar un gol. Apenas tres puntos obtenidos sobre los últimos 12 posibles son el pobre saldo del último mes para un equipo que mereció mucho más que el 0-0 de este domingo ante el Llagostera.
Resulta muy complicado contarle a alguien que los blanquiazules pudieron ganar con holgura y que, de igual forma, pudieron perder por esas cosas que tiene un deporte con tan poca lógica como el fútbol. Su rival se alió con la fortuna (el travesaño devolvió dos remates de los locales y René, su guardameta, se ‘encontró’ más de un disparo que iba a gol) pero, sin embargo, la injusticia no se consumó y los visitantes, que tuvieron dos oportunidades muy claras en el epílogo del partido para irse con los tres puntos, se llevaron uno y de forma inmerecida.
Compareció el Tenerife con un perfil atrevido sobre el Heliodoro. Jugando con dos delanteros de inicio (Abdón Prats y Maxi) y con Juan Carlos Real como titular para intentar suministrarlos. Sin embargo, su paso por el primer tiempo fue con más pena que gloria. El Llagostera cerró bien los huecos y el conjunto de Raúl Agné, demasiado lento con el balón, abusando de las conducciones y sin generar alternativas ni desmarques en ruptura, se limitó al recurso habitual de buscar a Suso para que el de Taco se ‘inventase’ algo que nunca llegó.
La segunda parte, no obstante, fue bien distinta. Al Tenerife le salieron mejor las cosas y, a ratos, asedió incluso el área de su rival. El caudal de llegadas sobre la portería catalana aumentó exponencialmente y si los locales no obtuvieron su premio fue, sencillamente, por su pésima fortuna o por su mala puntería. Ese déficit ofensivo y las malas elecciones a la hora de realizar el último pase o de intentar definir con acierto ante el marco rival son otro de los retos pendientes para las ocho jornadas que restan antes de que acabe el curso.
Lo mismo ocurre con el siguiente desafío. El Tenerife vuelve a jugar otra vez fuera del Heliodoro y la rémora de no ganar lejos de la isla lleva adherida ya demasiados meses. Bueno sería, de una vez por todas, lograr deshacerse de ella este sábado frente al Mallorca en Palma.
Y esta semana debería empezar a definirse también el futuro de algunos de los componentes de la plantilla que acaban su vínculo con la entidad. Es el caso del guardameta Dani Hernández, al que el club pondrá sobre la mesa, más pronto que tarde, una oferta para renovar bajo la fórmula de dos temporadas y una adicional (en función de un determinado número de partidos). La propuesta es un acierto porque, por fin, el Tenerife ha encontrado un portero que gana puntos y, en breve, deberá obtener una respuesta. Pero, ojo, la proposición tiene fecha de caducidad y el límite para aceptarla será antes de marcharse con Venezuela a disputar la Copa América.
Para terminar, un reconocimiento. La afición del Tenerife respondió a la visita del Llagostera con la segunda mejor entrada de la temporada. La barrera de 10.000 propuesta por el club se superó en 473 espectadores y eso supondrá que la política de descuentos en las localidades seguirá en vigor en el siguiente partido en casa contra el Lugo. Está claro que esta hinchada sí entiende de retos y también sabe cómo cumplirlos.