Redacción Deporpress | La UE Llagostera está cerca de los puestos de play off de ascenso a Primera División, cerca por tanto de un sueño impensable hace siete meses. La permanencia era el objetivo difícil, pero irrenunciable, que perseguía este humilde club. Emigrar a Palamós para disputar sus partidos como local fue una de las exigencias de la Liga de Fútbol Profesional (LFP) para adaptarse a su reglamento. Hay otras, pero ninguna tan dura como la conversión en sociedad anónima deportiva (SAD).
Para lograrlo, la Llagostera tendrá que captar 1,9 millones de euros. Los primeros en tener la posibilidad de adquirir acciones serán sus 826 abonados, la cifra más baja de Segunda División. El precio por título es de 231 euros. En la segunda fase podrán llegar hasta el tope establecido del diez por ciento del accionariado total. Y en la tercera y última, se abriría la puerta a inversores externos.
La fecha tope es el 23 de julio o el destino será la Segunda B. La parte positiva es que se trata de un club sin deudas, con un presupuesto fácilmente rellenable (3,08 millones de euros). La parte negativa es la falta de un entorno más importante y numeroso. Isabel Tarragó, la incombustible presidenta del conjunto catalán, parece tenerlo todo controlado. Se sabrá en los próximos meses mientras los futbolistas y técnicos sueñan con enfrentarse la próxima campaña a Messi y Cristiano.