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No sufrir y disfrutar (6-4-15)

Por @RondosCutillas

Hoy me pide el cuerpo empezar por el final. Por la frustración que supone ver cómo el error clamoroso de los colegiados, porque no se saben el reglamento o porque necesitan gafas, empaña un partido en el que el Tenerife mereció mucho más y en el que el Zaragoza se llevó demasiado del Heliodoro.

No justifico la expulsión de Vitolo en el túnel, un tipo más canario que el gofio y al que no reconozco hablando peninsular y diciendo “siempre soys los mismos” (sic), tal y cómo redactó el árbitro en el acta dándole una monumental patada a la ortografía. Pero sí entiendo que, sin faltarle al respeto a nadie (cosa que no hizo el de Valleseco ni en los vestuarios, ni sobre el terreno de juego), muestre su hartazgo porque, otra vez más, una decisión arbitral perjudica al representativo. Y ya he perdido la cuenta esta temporada de las veces en las que los que imparten justicia son injustos con el Tenerife.

Dejaré mi cabreo en el párrafo anterior para reconocer que si el equipo que dirige Agné no ganó ayer fue, también, porque no aprovechó las numerosas ocasiones de las que dispuso (también he perdido ya la cuenta de las veces que he visto esa película este curso) y porque, al contrario de lo que sucedió hace una semana ante el Barça B, esta vez no supo cómo sacar ventaja en los 13 minutos que jugó contra diez por la expulsión de Mario Abrante.

De hecho el partido, prácticamente, se murió para los blanquiazules con la roja a los visitantes. La única opción la tuvo un central, Albizua, que no conectó de forma nítida un rechace tras un saque de esquina. Y el Zaragoza, lejos de atrincherarse ante el presumible asedio local que nunca ocurrió, dispuso de algunas opciones al contragolpe porque, en la invitación al ida y vuelta que propusieron los blanquiazules, los visitantes tienen jugadores para hacer daño y llevaron el susto más de una vez a las gradas del Heliodoro.

Lástima de la desgracia de la jugada del empate que llegó minutos antes. Dani Hernández fue blando con los puños al despejar un balón aéreo y, tras la acción, quedó incluso fuera del área pequeña. El jugador del Zaragoza que termina disparando a puerta lo hace con solo un defensa del Tenerife a su espalda (cuando tendría que tener dos para que su gol fuese legal). Lo vio todo el mundo menos el ‘iluminado’ de López Amaya y su juez de línea, que son los que deciden.

Y, hasta que llegó ese momento, el Tenerife estaba cuajando uno de sus mejores partidos de la temporada. Fue valiente ante uno de los candidatos al ascenso, movió el balón con criterio, tanto para combinar en corto como cuando buscó movimientos a las diagonales, se asoció bien casi siempre y fue aguerrido en las disputas. En suma, un partido en el que puedes  disfrutar de tu equipo y al que, como sucedió hace una semana en el Mini Estadi, solo faltó ponerle la guinda de una victoria para que la felicidad fuese completa.

Esta vez termino con un aviso para los que ya lo ven todo hecho por la permanencia a falta de diez jornadas para el final. El año pasado, a estas alturas del curso, ocupaban las plazas de descenso el Girona, el Alavés, el Alcorcón y la Ponferradina. Pues, finalmente, todos se salvaron y, entre otros, bajó el Jaén, que acabó la jornada 32 en la decimocuarta plaza con 40 puntos (2 más de los que tiene ahora el Tenerife). Así que lo mejor será estar centrados en conseguir el objetivo llegar a 50 puntos cuanto antes, no sufrir más de la cuenta y, por supuesto, disfrutar de las ocho jornadas consecutivas sin conocer la derrota y de los buenos ratos de fútbol que, últimamente, nos está dando el grupo de Agné.