Redacción Deporpress | Si llegó tarde al partido y le cuentan que durante los primeros 45 minutos el Tenerife dio una lección de juego y ocasiones ante la meta del Zaragoza, créaselo. Si solo vio la segunda parte y el empate del Zaragoza y le dio la sensación de que a los tinerfeños les costó demasiado jugar con soltura, también fue verdad. Salvo un par de ocasiones contadas durante los últimos 45 minutos, los blanquiazules tuvieron la oportunidad de aniquilar al Zaragoza en el primer tiempo, mientras estuvo a su merced. Hasta que llegó el descanso y, por arte de magia, los de Agné desaparecieron permitiendo que los maños fueran ganando confianza e igualando un encuentro con un gol en posible fuera de juego. Pero como el colegiado es el que manda, lo terminó subiendo la marcador. Al final, reparto de puntos y a seguir peleando hasta lo que resta de temporada. Se suma, pero no se mata.
Todo empezó de manera idílica. A los 14 minutos, Aitor Sanz botó un saque de esquina desde la izquierda. El cuero tomó el camino del gol. Y a partir de ahí se genera el debate. Coincidiendo con la trayectoria, Maxi Pérez metió el cuerpo. A prior parece que el uruguayo lo empuja a la red pero el colegiado, en el descanso, escribió en el acta que el tanto había sido del centrocampista y desde el punto de esquina. Lo más importante, que los tinerfeños se ponían por delante.
Junto a Maxi e Ifrán, si hubo un protagonista sobre el terreno de juego durante la primera parte, ese fue Cristo Martín. Su aparición por la izquierda propició el mejor repertorio de jugadas con olor a peligro. El tinerfeño se dedicó a dar pases al interior hasta la extenuación. E incluso contó con alguna oportunidad de anotar cuando entró por la izquierda y le pegó escorado. Su disparo se marchó por arriba. Aún así, la afición no paró de reconocer el esfuerzo del titular. El Zaragoza estuvo maniatado y sin opciones. Tan solo Borja a dos minutos de terminar la primera parte, metió el miedo en el cuerpo con un cabezazo en el área chica, que se marchó fuera por los pelos.
Pero los aragoneses tuvieron su oportunidad de empatar a los 54 minutos, tras el descanso, con una jugada muy extraña en el área blanquiazul que termina con el balón campando a sus anchas por un pasillo abierto en el que esperaba, al final, Vallejo para empujar el cuero a gol. Nadie de la casa se interpuso en su camino y el colegiado dio por válido el golpeo del visitante. Ya venía avisando el cuadro de Popovic de sus intenciones tras el descanso. Salieron mejor posicionados y con ganas de cambiar las cosas sobre el terreno de juego. Juan Carlos entró por Cristo Martín, agotado tras su enorme esfuerzo a favor del equipo. Su primer balón fue un disparo en la frontal que se marchó alto. Poco después Suso hizo de las suyas por la derecha y envió un centro al área al que no llegó nadie. Pérez y Maxi vieron pasar el balón sin suerte.
Hay algo que falta por engranar en esta máquina y es ese momento en el que afición y equipo entienden que un empate es negativo y afloran los nervios. La grada imprime la necesidad de jugar al mismo ritmo que en el primer acto y los profesionales, de acuerdo con ese pensamiento, aceleran el juego tirando al mar la carta ganadora con la imagen de la paciencia.
Agné dio entrada a Aridane por Ifrán, decepcionado consigo mismo por la falta de puntería mientras el Zaragoza tiraba de ingenio para llegar a la meta de Dani. En una de estas, Borja tuvo un libre directo en la frontal después de que Ruiz y Aitor Sanz fueran sancionados de manera injusta por una acción donde López Amaya interpretó derribo del centrocampista. La falta lanzada por el aragonés se marchó muy cerca de la escuadra derecha. El Zaragoza se quedó con diez a los 77 minutos después de que Juan Carlos le ganara la partida a Mario Abrante y este lo derribara por detrás ganándose la segunda amarilla. El gallego estaba a unos metros de plantarse delante de Alcolea.
Abdón Prats entró a falta de nueve minutos por Moyano para aumentar los efectivos arriba, aprovechando que los maños estaban con uno menos. Albizua se topó en el área chica con la pelota y le pegó con todo y bien ajustado al palo izquierdo de Alcolea que se lanzó con todo y sacó una mano milagrosa para evitar la ventaja tinerfeña en el marcador. Era el preludio de lo que sucedería hasta el final. Reparto de puntos, amarillas para Suso y Vitolo tras el pitido (el de Valleseco se pierde el próximo encuentro), y la sensación de que, como en la semana pasada, se escapa otra oportunidad de llegar a los 50 puntos cuanto antes. Nadie dijo que esto iba a ser muy sencillo.
FICHA TÉCNICA
CD Tenerife: Dani Hernández; Moyano (Prats 81′), Ruiuz, Albizua, Cámara; Suso, Sanz, Vitolo, Cristo Martín (Juan Carlos 62′); Maxi e Ifrán (Aridane 73′).
Real Zaragoza: Alcolea; Vallejo, Abrante, Cabrera, Rico; Jaime (Insa 66′), Basha (Tato 82′), Dorca, Pedro; William José (Rubén 80′) y Borja.
Goles: 1-0 (15′) Aitor Sanz. 1-1 (54′) Vallejo
Árbitro: López Amaya (Andaluz), asistido por Alcoba Rodríguez y Noval Font. Expulsó a Mario Abrante (60′ y 77′). Amonestó a los visitantes Basha (41′), al técnico Popovic (83′), Gorka (89′); y a los locales Ifrán (68′), Sanz y Ruiz (74′), Vitolo y Suso (93′)
Incidencias: HRL. 9685 espectadores. Tarde con viento y algo de frío. Los aficionados llegaron a tiempo después de las vacaciones de Semana Santa y cumplieron con su presencia.
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