Por @IvanVillanua
Lo que sucede en el Granadilla no es anormal. La única diferencia en este caso es que los jugadores han tenido la valentía de plantarse y contar a todos que llevan meses sin cobrar y que la situación es insostenible. Pero clubes sin recursos que intentan que sus problemas no salgan a la luz, varios. Con lo cual debemos preguntarnos hasta qué punto es viable mantener una sociedad así y qué repercusión negativa puede tener en todos los que la rodean. Por ejemplo el Uruguay: ya sabe que ha descendido. ¿Ahora? ¿Sigue en Segunda? ¿Cierra el club y se crea uno nuevo?
Llevo semanas pensando en que sería ideal que las instituciones crearan la figura del auditor deportivo. Un profesional, experto en ciencias económicas y empresariales y que, a ser posible, tenga bagaje en el mundo del deporte. Un perfil capacitado que sea el encargado de revisar, mes a mes, las cuentas de cada club que tenga la intención de solicitar alguna subvención o mantenerse en las categorías más importantes en el ámbito regional o nacional.
Este auditor tendría acceso directo a las contabilidades de cada sociedad y recomendaría el futuro más próximo para evitar que los clubes desaparezcan por problemas económicos. Posiblemente se evitaría más de una sorpresa de última hora. O por lo menos se vería venir con tiempo algún desastre como el del Granadilla o Uruguay, por ejemplo.
Lo que ha pasado este fin de semana en Lanzarote con el Granadilla a mi personalmente me da vergüenza ajena. Que hayan obligado a unos niños (porque aún son juveniles), a pasar por ese bochorno demuestra la falta de delicadeza de algunos directivos a los que ni siquiera pueden tratarse como tal. Porque eso que han hecho no es dirigir, es maltratar la ilusión de unos jóvenes que sueñan con vivir del fútbol y a las primeras de cambio les muestran la miseria (creada por sus mismos dueños), para quitarles la ilusión de golpe. Es canallesco.
Dicho lo cual. Esta es una razón más, la de contar con un nuevo auditor deportivo, para evitar situaciones tan ridículas. 25 minutos de juego. Gastaron más en billetes de avión que sudor en Lanzarote. Podían haberles dado ese dinero a los chicos. Espero que alguien les haga entender que las cosas no puede hacerse así. Que paguen a los futbolistas y que luego desaparezcan. Ellos, no el fútbol en ese municipio. Que no se merece proyectos interesados de dos años y que, cuando las cosas no van como quieren, cierran los ojos y miran para otro lado. No tener alma ni corazón es un vicio que se está expandiendo demasiado en nuestra tierra, creo yo.