Por @jf_rojas
Más cerca. Escribí aquí la semana en que llegaba Agné que la situación me daba cada vez más miedo. Opinaba que destituir al técnico en las condiciones en las que estaba el equipo era como jugar a la ruleta rusa. No me fiaba de que un recién llegado que no conocía ni a la plantilla, ni al club, ni a la Isla, fuera capaz de enderezar a un grupo en caída libre y con tantos problemas. Obviamente, me equivocaba y me alegro de ello. Todos habríamos firmado en aquel momento que el primer mes del entrenador fuera como el que ha resultado ser. Con o sin brillo, el Tenerife de Agné ha remontado posiciones en la clasificación cumpliendo con el objetivo encomendado. Cierto que aún queda casi todo por hacer pero es innegable que hoy la salvación parece mucho más cerca que hace unas pocas semanas. Parece que la decisión tomada fue acertada y es justo reconocerlo.
Satisfacción. Dicho lo anterior, de momento resulta difícil pulsar el grado de satisfacción del entorno respecto al nuevo entrenador. Puede ser pronto para llegar a una conclusión sobre la credibilidad que nos transmite Agné como apuesta de futuro aunque las paupérrimas entradas en el Estadio no hablan precisamente de un estado de entusiasmo generalizado. Las circunstancias en las que llegó el aragonés no son las más propicias para que conozcamos la madera de la que está hecho. Tampoco las secuelas de la guerra del cerverismo ayudan, contaminando la crítica de todo lo que se ve en el campo para bien o para mal. Demasiada gente sigue magnificando o minimizando las diferencias entre el Tenerife actual y el anterior a conveniencia de sus batallas personales. La verdadera aportación del nuevo técnico se nos pierde entre tanto debate interesado.
Y mientras tanto. Y mientras el equipo cumple con su deber y la afición sigue entre despistada y desencantada, yo me pregunto qué estarán haciendo en el club. Se supone que alguien debería estar poniendo los cimientos de la próxima temporada pero un presidente en fase terminal, un secretario deportivo desacreditado ante la opinión pública y un entrenador con fecha de caducidad no parecen los protagonistas ideales a los que entregar el futuro. Es probable que mucho de lo que ocurra la próxima temporada tenga que ver con las decisiones que se tomen en estos próximos meses. Por ese motivo me preocupa lo que pueda estar sucediendo justo ahora que todo va bien. No será la primera vez que un periodo de calma deportiva hace olvidar los debates de fondo que habría que abordar si de verdad queremos cambios profundos en la entidad.