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El nuevo panzer y el 22 de junio (14-3-15), por Manuel Borrego

Le avancé a mi compañero Iván Villanúa que un artículo de opinión desde Gran Canaria, llegado este momento, ha de empezar a narrarse a partir del 22 de junio de 2014. Incluso para hablar del deportista de moda, Vitolo Machín, porque la suya fue una de las expresiones de tristeza y asombro que dejó aquel día mágico en el que el fútbol de Gran Canaria parece haber dado un giro. Es mágico incluso porque un episodio dramático como aquel tiene su encanto informativo y su recuerdo o consecuencias reaparecerán en cualquier análisis. Ese jugador que hoy toca a las puertas de la selección española como siguiente eslabón del fútbol de Canarias es un producto previo a la fecha en que la UD Las Palmas se quedó a tres segundos de la Primera División.  De aquel estadio, como todos en Gran Canaria, salió con una herida en el corazón pero con retos que tienen hoy mayores raíces.
Ese día no se ha quedado en una fecha más o la memoria de una aciaga jornada para el deporte de Canarias en general. Camina para convertirse en un momento cumbre en la historia de nuestro fútbol. Nos queda por definir en el futuro qué dirección recorre todo lo que a partir de ese momento ha ocurrido, un hecho que no causó indiferencia en nadie. Parecería un contrasentido pero de tan duro golpe se levantó un mismo proyecto con más fuerza, convencido de que los raíles siguen correctamente dirigidos.
Y Vitolo es un producto de ese mismo trabajo de club, de una filosofía leal a lo canario. Toda España elogia a ese jugador que la UD Las Palmas no pudo retener en junio de 2013, un año antes, porque sin la Primera División y con obligaciones económicas del pasado que cubrir, los mejores se han tenido que marchar. El panzer (como le ha bautizado El País, recordando quizá a los tiempos devastadores del panameño Rommel Fernández en el Tenerife) parece tener los días contados antes de una llamada de Vicente del Bosque, que ya tuvo su nombre en la amplia lista previa al Mundial. Su evolución es innegable, como también lo es el desconocimiento de sus fronteras deportivas. Vitolo Machín es una avanzadilla de las nuevas generaciones de fútbol de Canarias, distintas a las de otras épocas de gloria: lo físico y lo técnico se enlazan, el ritmo, la batalla, la ambición y, además, el gol. Es un futbolista completo aún por acabar de descubrir. David Silva y Pedrito se mantienen como predecesores.
En Sevilla alucinan con algunas de sus jugadas, sin poder disfrutar las que ya firmó con la camiseta de la UD Las Palmas en Segunda División, algunas inolvidables como el tanto al Sporting en el Molinón después de recorrer con el balón de forma impetuosa casi sesenta metros. En el Sánchez Pizjuán todavía no han descubierto todo Vitolo. Machín lloró el 22 de junio de 2014, y no de alegría. Estuvo con sus compañeros de la Unión Deportiva porque, en realidad, nunca se ha acabado de ir. ¿Le veremos como a Valerón otra vez de amarillo?. Imposible en Primera, nada. Habrá más 22 de junio por delante en la que el club y la afición que lo padeció hace como el propio panzer: avanza sin echar la vista atrás.
Manuel Borrego es uno de los fundadores de la web @TintaAmarilla