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Maxi y el destino (1-3-15)

Por @ivanvillanua

El gol de Maxi Pérez no disfraza la mala temporada que está haciendo el jugador en el Tenerife. Un fichaje que prometía cosas interesantes se ha diluido en un vaso de agua como un medicamento en granulado que tarde segundos en mezclarse. Pero el destino tiene estas cosas: de repente estás en el lugar oportuno y la suerte te toca con una varita mágica. A partir de ahí, el pasado no tiene sentido y el presente pinta de color de rosa.

Reclamaba el futbolista tras el encuentro que hacía varios días que le había pedido a Agné una oportunidad como delantero. Se le olvidó pedir a Momo, el mejor pasador del derbi. Su error le dejó en bandeja el gol del empate. Esa es la realidad. Hasta ahí, como dice un buen amigo, si hubiera terminado el partido sin goles, su actuación hubiera vuelto a ser nefasta.

Soy optimista porque el estilo de juego que ha implantado el nuevo entrenador lo es. Pero entre Ifrán y Pérez, entre la visión de fútbol de uno y la capacidad goleadora del otro hay la misma distancia que la que recorre un atleta en la prueba larga de la Tenerife Bluetrail: kilómetros y kilómetros. Diego sí y siempre. No hay más debate.

Por lo menos espero que Maxi, después de esto, mejore en su juego y aportación al resto de compañeros. Aún le quedan partidos para demostrar que vino por alguna razón que solo el destino sabe. Ese mismo que un uno de marzo le otorgó el privilegio de entrar en el libro de oro de goleadores del derbi. Esperemos que le dure la suerte. Por el bien del equipo.