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Insomnio (17-2-15)

Por @beatrizpalmero

No hay nada como una noche de Carnaval en la que no sales, porque trabajas al día siguiente por la mañana, para desvelarte. Con las ganas de fiesta, con los problemas que llevan meses rondándote, con ese hueco vacío que hay al lado en la cama, ¡mecachis!, por qué no puedo salir, con la pregunta angustiosa de si el equipo ganará este domingo de una vez, con esos recuerdos tan lejanos que de repente se hacen tan presentes y casi te persiguen, con esas conversaciones que debes tener y vas retrasando porque no te apetecen, con tantas y tantas vueltas en la cama.

Hasta la gata me mira con desdén y me maúlla a ver si dejo de moverme de una vez. Pero, entre duerme y duerme, mis neuronas están muy activas. Pienso en Juan Carlos García, en la desgracia que supone una enfermedad así, tan joven. Me vienen recuerdos dolorosos. Los despejo con la afirmación de que lo pasará. Con un poco de suerte sólo necesitará un trasplante de médula. Tengo que hacerme donante. Hace tiempo, además, que no dono sangre. Sangre va a correr pronto como el Tenerife no despegue. Y con este calendario… Ahora viene el Valladolid, rival difícil. Pero la plantilla está comprometida, lo da todo en el campo. Espero que esté atenta defensivamente, este equipo tiene más que pólvora arriba y el Tenerife puede sufrir. Además, si se planta necesitado en el Gran Canaria… Bueno, a domicilio los números no son buenos, hay que ir mentalizados. Pero los derbis siempre caen del lado del que llega peor. El del año pasado nos mató. Con lo bien que jugaron, y sin Ayoze. Este año no habrá maratón en la tele, con lo bonito que es trabajar esos días. Aunque aún no he preparado el partido del Valladolid. ¿Saldré el sábado de piñata? Tengo que estar fresca, ya veremos. Para empezar tendría que dormir más que hoy. Me gustaría entrevistar a Omar tanto tiempo después. Aún recuerdo aquel reportaje en La Punta, puro nervio. Cuánto ha crecido el niño, qué calidad tiene, pena que le faltara ese punto de madurez, quién lo pillara ahora para el Tenerife. Tengo que llamar al de prensa de Valladolid a ver si no son tan tiquismiquis. Estarán encantados de venirse un fin de semana, porque aquella niebla es insoportable. Hace tiempo que no sé de mis excompañeros de Facultad de aquellos lares, tengo que llamar, me van a matar. Como nos va dispersando la vida, con nuestros problemas del día a día, tan cotidianos y tan liantes. Pero quién no se ahoga en un vaso de agua. Míranos aquí, de divorcio continuo en este dichoso equipo, esto no hay quien lo arregle. Yo aún confío en que los resultados ayuden a poner paz. La situación es complicada y hay que olvidarse de todo lo que no pasa en el campo. Me veo otra vez yendo al Estadio por la mañana. No eso no va a pasar, la gente se acabará concienciando. O no. Sí, acabarán por entender. Tal vez sea una ilusa, siempre lo he sido. ¡Bah! Lo prefiero así, bueno, en realidad preferiría no pensar, sino dormir, no sé qué hago pensando en el Tenerife a las cuatro de la mañana. Dónde hemos llegado. Qué banal parece esto comparado con la leucemia de Juan Carlos. Benditos problemas banales, que sean todos así. Lo malo es que muchos se lo toman como si fueran los más importantes de todos. Locurón que diría un amigo, pero qué locurón más amargo. En fin. Con tantas vueltas me está entrando el sueño a ver si… Vaya me olvidé de preparar los calcetines. No voy a oír el despertador, ya sólo me quedan dos horas para dormir y….

Total para despertarme sobresaltada cuando suena la alarma y tan molida como si hubiera estado carnavaleando. Está claro que no sale a cuenta ser responsable. Y menos con este equipo. Que no tendremos cosas más importantes para analizarlo todo con lupa.