Las personas con discapacidades tan variadas ante todo son personas, por tanto, todo aquello que la sociedad de hoy en día y en general valora como positivo, también lo será para las personas con discapacidad. El deporte para las personas con discapacidad contribuye al desarrollo físico, social y psicológico. La integración social a través de la práctica deportiva es uno de los elementos importantes para el desarrollo normalizado de todos ellos. Mediante dicha práctica deportiva adquieren confianza en sí mismos, aumenta la autoestima y el amor propio que influye de una forma positiva sobre su comportamiento y/o conducta social. Además la práctica deportiva favorece las relaciones con el entorno provocando un mayor apoyo entre sus familiares, amigos, entrenadores e incluso entre ellos mismos.
La inclusión es la oportunidad que tienen las personas con discapacidad de participar abiertamente en todas las actividades de la vida: deporte, ocio y entretenimiento, educación, formación, etc… Por ello la importancia que desde la base, los niños con discapacidad sepan que hay deportes adaptados e inclusivo y me atrevo a ir más allá, que los propios docentes estén informados y preparados para que a estos niños no se les aparte del resto de sus compañeros y que con un simple trabajo aprueben la materia de educación física.
Se trata de mejorar la calidad de vida de las personas con cualquier tipo de discapacidad a través del deporte, con la finalidad de normalizar la discapacidad en nuestra sociedad y promoviendo la igualdad de oportunidades desde edades tempranas. Actualmente en Canarias los niños con discapacidad se encuentran integrados de una “forma casi normal” en la mayoría de las asignaturas escolares (así y todo estamos a años luz de otros países), excepto en la de “Educación Física”, una asignatura importante y que podría ofrecerles grandes beneficios a nivel de su desarrollo psicomotriz, habilidades sociales, todo ello los llevarían a su integración social y a un futuro laboral. Con ello se demuestra que con la implicación de las instituciones pertinentes, clubes, colegios, familiares, tiempo, formación y dedicación no hay nada imposible, es lo que hace que las personas desarrollen las “capacidades diferentes” y necesarias para integrarse en la sociedad y el deporte adaptado les abre y facilita esa oportunidad.
Es por ello que el deporte no es solo una actividad física, es un inmejorable hilo conductor que fomenta los valores y que permite a los que lo practican desarrollar sus habilidades, sea la que sea, y de esta manera acercarse más a la futura y total integración social y laboral de las nuevas generaciones con discapacidad.
Juan Antonio Cabrera, es Relaciones Institucionales y Prensa de ADEMI Tenerife