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Bienvenido a la jungla (2-2-15)

Por @RondosCutillas

Me siento a escribir estas líneas un poco decepcionado. No por el cese de Cervera, que era algo que se veía venir y que entra dentro de lo habitual en un deporte tan ilógico como el fútbol, sino porque cuando los amigos de Deporpress me pidieron que colaborase con una columna para los lunes pensé, incauto de mí, que viendo la luz ese día podría hablar, sobre todo, de fútbol y de lo que había pasado en el último partido. Es lo que más me apetecía hacer y, por desgracia, lo que menos he hecho.

Espero que esta situación cambie a partir de ahora. Una vez ‘exorcizado’ Cervera del banquillo del Tenerife, supongo que la sabia afición blanquiazul regresará ahora en masa al Heliodoro. Había sido desterrada de allí por un Guayota que escupía fuego, que se comía a los niños con papas, con el que el equipo no jugaba a nada y que tanta desolación y bostezos nos había traído. Eso ya es historia, así que ahora este equipo que destila tanta calidad realizará un fútbol coral en una categoría en la que igual Ancelotti o Luis Enrique serían capaces de proponer un fútbol de tantos kilates con sus respectivos equipos como el que se ve en esta Segunda.

También espero que el adiós de Cervera mejore el ambiente y que los francotiradores ávidos de sangre que tanto han disparado para que se propiciase el relevo de entrenador descansen una temporada. Ojalá se hipnoticen con la contemplación de sus pistolas aún humeantes, aunque sospecho que, en breve, habrá otra pieza aún mayor en su punto de mira. En fin, cosas de esta isla y del irredento Tenerife que nos enseñó el gran Salvador García.

Al nuevo inquilino del banquillo del Heliodoro le recomiendo que siga algunos consejos que le ayudarán a hacer su estancia entre nosotros más grata y, sobre todo, contribuirán a ralentizar el efecto nómada que suele acompañar a los que, salvo Oltra y Cervera, han desfilado por aquí con más pena que gloria.

Si yo fuese usted, querido nuevo entrenador, rescataría de mi pizarra el sistema más ofensivo que tuviese. Sepa que llega a un lugar donde Valdano implantó un fútbol osado, en el que el Tenerife, aunque no tenga las piezas para ello, está obligado a ir a por el partido, tener la pelota y pasarle por encima al rival sí o sí. Hace ya 23 años de aquello, pero aquí la gente tiene mucha memoria. Y nunca olvida.

Ya le hablarán del entorno. Cuidado porque pisa arenas movedizas. Sonría siempre. Sea simpático y ría todas las gracias (aunque a usted no le haga ninguna). Prepare cada rueda de prensa como si fuese un doctorado. No use la tercera persona (Cervera dijo el jueves pasado “el club está trabajando” y él ya no está aquí). Nunca se niegue a dar una entrevista. Conteste al periodista con la misma corrección y simpatía con la que lo haría ante un Guardia Civil que ha parado su vehículo para intentar evitar que lo sancione y, sobre todo, visite los estudios de cualquier emisora que se lo proponga. Aunque se llame radio taxi.

No ponga excusas nunca. Sepa que en los dos últimos partidos no nos señalaron un clamoroso penalti a favor y nos anularon un gol legal hasta en el fútbol eritreo, pero que aquí estamos por encima de esas cosas. Recuerde que llega a un sitio en el que el gusto por el buen fútbol llega a un nivel tan alto que, si el árbitro nos perjudica, debemos ser capaces de sobreponernos llevados en volandas por nuestra magnífica afición. Sí, esa misma que jamás pita a un jugador que lleve la camiseta del representativo.

Empápese de tinerfeñismo y hasta de canariedad. Vista a sus hijos con la camiseta del Tenerife cuando los lleve al estadio y use las redes sociales para comunicarse con el mundo y contar lo bonita que es la isla y lo bien que se vive aquí. Deje a un lado los vídeos del rival (aquí es su equipo el que tiene que hacer siempre que el adversario se preocupe de nosotros). En vez de eso, visione la última final de murgas y procure imitar en su día a día algunos comportamientos y pautas que le harán sentirse uno de los nuestros cuanto antes.

Es obligado mirar hacia la cantera. Comprobará que en la casa tiene, sin ironía, a mejores proyectos de futbolistas que los que, por normal general, le va a traer el director deportivo desde fuera. Fíjese en Carlos Abad, Jorge Sáenz, Younousse Diop, Cristo González y Nano (que está cedido en el Hospitalet). Y, sobre todo, dé diez partidos consecutivos a cada uno cuando crea que ha llegado el momento. Sea valiente y ellos no le defraudarán.

Por último, acabe cada comparecencia pública con un sonoro ‘vamos, mi gente’ y dé las gracias cada vez que se levante de la cama porque un partido en este banquillo son como diez en cualquier otro de los que haya estado. Sé que lo que he escrito igual le parece una auténtica locura pero, cuando vengan mal dadas, repase algunos de los puntos que figuran en este breve manual de supervivencia y encontrará maneras más útiles de salir adelante que siguiendo las cosas que le enseñaron o en las que usted cree. Su suerte es la nuestra, así que, como decían los Guns N’Roses, bienvenido a la jungla.