Por @PrezLima| El fútbol nació en 1863 como un deporte universitario destinado para que lo jugasen personas nobles, donde no era necesario la figura del árbitro. Los caballeros no mienten, ni hacen trampas. Pero la realidad era otra, el balompié se encontraba cojo, carecía de control y aumentaba la violencia con el paso de los años, necesitaba la presencia de una figura neutral y con rigor para dar sentido al juego y castigar las acciones de juego brusco. Así que en 1891 se incorporó al colegiado como pieza fundamental en el engranaje del fútbol, y caminar de la mano, unidos por este mundo tan complejo, como es el balompié. Lee el resto del artículo aquí.