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Inmovilismo (17-11-14)

Por @RondosCutillas

El Tenerife perdió ayer contra el Llagostera por inmovilista. Tuvo un partido cómodo durante más de 65 minutos y se sobró. Se le veía cada vez más cómodo con el 0-0 y daba la sensación de que era cuestión de tiempo que llegase ese tanto que decantase el choque del lado blanquiazul. Sin embargo, tiró todo a la basura de una forma absurda y fue víctima de su propio conformismo ante un rival que no tenía la pelota y que ni siquiera apretaba al equipo de Cervera para tratar de arrebatársela.

Los catalanes tuvieron problemas cada vez más evidentes en retaguardia (qué bien los minutos en los que el Tenerife fue capaz de tocar la pelota hasta una decena de veces cerca del área del rival) y tampoco generaron ninguna llegada inquietante arriba ni con Roberto, primero, ni con Carlos después.

Así que, con ese panorama, el Llagostera fue el rival soñado hasta que hubo una falta, discutible por cierto, al borde del área poco antes del minuto 70. Pitu sorteó la pétrea barrera del Tenerife con maestría y con la directa colaboración de todos aquellos integrantes de la misma que ni siquiera saltaron para evitar un pelotazo en la cara. Tampoco les sonrojó en exceso que ese adversario, al que daba la sensación de que iban a tumbar cuando quisiesen, les diese una primera cachetada sin mano.

Y como el Tenerife está dadivoso este año, pues decidió jugar con fuego otra vez. Carlos Ruiz resbaló unos metros más allá de donde Pitu había dejado su sello instantes antes y, durante su caída, decidió que la mejora forma de corregirla era impactar contra un jugador del Llagostera para evitar su posible avance. Pitu, con más distancia sobre la portería, repitió el libre directo y, esta vez, sorteó el obstáculo de la barrera con aún más solvencia y ante un Carlos Abad que, al igual que en la primera ocasión, se quedó inmóvil.

Fueron los dos únicos chuts a puerta del Llagostera en todo el partido, pero fueron suficientes. Dos toques precisos y tres puntos como premio ante un rival, el Tenerife, que no había intentado nada distinto a su planteamiento inicial durante todos los minutos anteriores y al que de poco le bastó esta vez ser mejor en la segunda parte, tener más el balón y trenzar más jugadas. Los blanquiazules dispararon más, pero peor. O lo hacían desviado o de una forma tan tenue que esos tiros ni siquiera hubiesen inquietado a un portero del Tenerife de los que han sido titulares hasta esta jornada.

Antes de todo eso hubo muchos minutos de la primera parte para olvidar, como sucede casi siempre que el Tenerife tiene la pelota y es el que debe proponer. Ricardo estuvo impreciso en el pase y Rivero entró en contacto con el balón mucho menos de lo deseable. Y Aridane se pasó un buen rato jugando en banda. Sí, han leído bien. Un tipo de 1,90 metros y cuyos fuertes no son la velocidad ni el regate estaba allí, junto a la línea de cal, tratando de centrar al área y no de rematarlas, que es lo suyo. Mientras, en el banquillo, estaba un tal Iker Guarrotxena y un tal Uli Dávila. ¿Alguien es capaz de explicarlo?

También me preocupa y mucho lo acontecido en el tramo final del encuentro. Perder a Dávila por una roja directa tras una entrada a un adversario es sorprendente, pero hacerlo con Diego Ifrán por adjetivar la actuación del árbitro una vez que éste pita el final del partido es

imperdonable e innecesario en un jugador de su experiencia y trayectoria. Ambas bajas, unidas a la de la lesión de Aitor Sanz, no son lo deseable para recibir el sábado al Mallorca en el Heliodoro.

PD: No me gustaría terminar el artículo de esta semana con un sabor de boca tan malo. Por eso, quiero resaltar desde aquí la labor de todos aquellos que ayer pusieron su granito de arena para que Santa Cruz saliese de su inmovilismo en carreras de media y larga distancia y tuviese, por fin, (con muchos aciertos y algunas cosas que mejorar también) la primera maratón de su historia. Gracias a los organizadores, a las administraciones y a los patrocinadores que se involucraron con una prueba ilusionante para los atletas y a seguir creciendo para que la edición de 2015 sea todavía más atractiva.