Redacción Deporpress | No solo son buenos, sino que además tienen un banquillo extraordinario. Así se podría resumir la derrota del Iberostar Tenerife este domingo a manos del FC Barcelona. Y es que el conjunto de Xavi Pascual pasó algunos apuros durante momentos puntuales del encuentro, pero la profundidad del banquillo catalán puso en jaque a los locales. Sin ir más lejos, Satoransky fue el mejor en los primeros 20 minutos, mientras que Maciej Lampe dinamitó las opciones aurinegras en la segunda mitad, todo ante la presencia de un Luke Sikma imperial.
Y eso que el partido no comenzó nada mal para el Iberostar Tenerife. El habitual cambio de canastas lo aprovechó Sikma para poner la primera ventaja del partido para los locales (7-6). Sin embargo, el exterior blaugrana comenzaba a generar problemas con Thomas y Doellman haciendo de las suyas. Un inspirado Sikma y la aportación de Saúl Blanco fue determinante para que el choque se marchara con igualdad al final de los primeros diez minutos (18-22).
La máquina catalana no estaba engrasada todavía y empezó a coger forma tras el parón. Huertas y Abrines no querían más sustos y clavaron dos triples que pusieron el +11 para el Barcelona, lo que obligó a Alejandro Martínez a parar el choque. La defensa, continuamente individual, no funcionaba, por lo que el técnico optó solamente por variar las piezas pero no el funcionamiento. Satoransky tampoco falló desde el exterior y el choque empezaba a ponerse seriamente cuesta arriba al descanso (28-44).
Atisbo de reacción tras la reanudación, cuando dos tiros libres de Fotis y un triple de Saúl Blanco ponían el 33-48 en el electrónico, algo que no era ni mucho menos definitivo, pero que ayudó a espolear al Santiago Martín. Unos ánimos que duraron justo lo que Navarro tardó en anotar desde el perímetro. Otra vez el electrónico demasiado lejos (40-59) para intentar remontar en el marcador. Un parcial de 7-0 volvió a abrir las esperanza, justo antes de que Oleson anotara un triple sobre la bocina para dejar la desventaja en 15 tantos (47-62).
El último cuarto fue un quiero y no te dejo. Un Canarias que no dejó de querer y un Barcelona que apenas concedió facilidades para intentar anotar. San Miguel y Beirán alimentaron la ilusión con el -10 (53-63), pero Abrines puso los pies en la tierra de nuevo con un triple que prácticamente dinamitó el partido. La presencia de Luke Sikma fue fundamental para que la renta no fuera mayor, pero el vendaval Barcelona pasó como un ciclón por el Santiago Martín. Ante este tipo de rivales, si lo das todo como hizo el Canarias, poco más se puede hacer.
Ver las estadísticas del partido.
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