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El guerrero blanquiazul (7-11-14)

Por @pabloalbelo

Esta semana ha llegado una de las noticias que, quizás, mejor ha sentado a la afición blanquiazul. Y debo reconocer que a mí también me ha producido una gran alegría. Que Aitor Sanz siga siendo blanquiazul dos años más es un lujo que debemos valorar. Jugador procedente de Segunda División B y que se ha adaptado estupendamente a una categoría donde solo tuvo una experiencia de un año y en un equipo que acabó descendiendo nuevamente a la división de bronce. Su rendimiento está fuera de todo duda, aunque esta afirmación no solo la avalan sus números como tinerfeñista.

Es que, además, el madrileño se ha ganado el cariño de toda la afición del conjunto blanquiazul. Su entrega y su esfuerzo en el terreno de juego son valorados por el Rodríguez López, ya que siempre es de los más aplaudidos por el respetable. Esa intensidad a veces le juega malas pasadas, como su alto número de tarjetas amarillas, pero es algo que siempre ha sido así y lo suple con su trabajo sobre el terreno de juego. Por esto, por la tranquilidad que aporta en defensa y por el arropo a sus compañeros cuando está en la medular, Aitor Sanz se ha convertido en uno de los indispensables de Álvaro Cervera.

Pero, por si fuera poco, es un tio estupendo. No genera problemas en el vestuario, no tiene problemas en atender a la prensa y tampoco tiene reparos en atender a los aficionados que a veces se acercan al Mundialito a ver los entrenamientos del conjunto insular. Nunca se le oirá una palabra más alta que otra, aunque es completamento sincero en el cuerpo a cuerpo cuando tienes la oportunidad de charlar pausadamente con él. En definitiva, un tio que se ha ganado el respeto y el cariño de todos con su trabajo y con su saber estar. Por tanto, solo me puede generar buen rollo la renovación de un auténtico guerrero blanquiazul.